Los documentos más próximos al acontecimiento de La Verna, las personas que conocieron las llagas y la aportación de la investigación histórica y científica.

En septiembre de 1224, durante su retiro en La Verna, Francisco de Asís recibió los estigmas de la Pasión. La tradición franciscana comprende este acontecimiento dentro de su progresiva conformación con Cristo: la entrega que había orientado sus decisiones, su oración y su servicio a los hermanos quedó expresada también en su cuerpo. Buenaventura resume su significado con estas palabras: «El verdadero amor de Cristo había transformado a este amante suyo en la misma imagen del Amado».₁ ₂

La memoria de los estigmas cuenta con una documentación temprana y de naturaleza diversa: una carta escrita inmediatamente después de la muerte de Francisco, una anotación de fray León sobre un pergamino conservado y las biografías que recogieron los recuerdos de sus compañeros. Conocer esas fuentes permite acercarse al acontecimiento con precisión, distinguiendo las observaciones corporales, la transmisión de la experiencia de Francisco y su interpretación espiritual.

La Verna dentro de la vida de Francisco

Las fuentes sitúan la estigmatización en un período de retiro, ayuno y oración. Fray León precisa que Francisco pasó en La Verna una cuaresma comprendida entre la Asunción de María y la fiesta de san Miguel de septiembre, dos años antes de su muerte. Buenaventura coloca la visión en las proximidades de la Exaltación de la Santa Cruz. Ambas referencias permiten situar el episodio en septiembre de 1224, conservando el grado de precisión que ofrecen los documentos.₁ ₄

El sentido franciscano del acontecimiento se encuentra en la relación entre contemplación y seguimiento. La Conferencia de la Familia Franciscana, en el documento preparatorio de los centenarios de 2023–2026, presenta La Verna como la realización del deseo de Francisco de conformarse con Cristo. Los estigmas expresan corporalmente una comunión de amor que abarca a la persona entera.₂

Esta interpretación pertenece ya a las fuentes medievales. Para Buenaventura, la experiencia del Crucificado ilumina el conjunto de la vocación de Francisco. Su exposición reúne el acontecimiento corporal y la transformación espiritual en una misma historia de seguimiento.₁

La carta de Elías de octubre de 1226

El primer anuncio escrito habitualmente reconocido se encuentra en la carta de fray Elías sobre la muerte de Francisco, redactada en los días inmediatamente posteriores al 3 de octubre de 1226. El documento está dirigido a fray Gregorio, ministro provincial en Francia, y a los hermanos. En su apartado quinto anuncia que Francisco llevó «las cinco llagas, que son verdaderamente los estigmas de Cristo».₃

Elías describe señales en las manos y los pies, semejantes a las producidas por clavos y de color oscuro, y una herida del costado que sangraba. Su carta sitúa estas marcas antes de la muerte. La importancia del testimonio reside en su proximidad al santo y en su comunicación a una fraternidad donde vivían quienes lo habían acompañado.₃

La historia material del texto merece quedar registrada: conocemos la carta mediante su publicación en el Speculum vitae beati Francisci et sociorum eius, editado en Amberes en 1620 a partir de un ejemplar entonces conservado en Valenciennes. Ese ejemplar se perdió posteriormente. La crítica documental distingue, por ello, la redacción de 1226 de la transmisión impresa que permite leerla.₃

Fray León y el testimonio conservado en un pergamino

La pequeña hoja conocida como chartula contiene las Alabanzas al Dios Altísimo y la Bendición a fray León, escritas por Francisco. Sobre ese mismo soporte, León añadió anotaciones con tinta roja que identifican la escritura del santo y explican sus circunstancias.₄

Una de ellas relaciona expresamente las alabanzas con la visión del serafín y la impresión de las llagas. León señala que Francisco las escribió «dando gracias a Dios por el beneficio que le había concedido».₄

En este documento conviene distinguir las voces: Francisco compone la oración; León aporta la noticia sobre La Verna. La expresión que sitúa el retiro dos años antes de la muerte es retrospectiva y corresponde a la anotación del compañero. Así se preservan tanto el valor del autógrafo como la identidad de quien transmite el acontecimiento.

La chartula reúne, por tanto, un escrito de Francisco y la memoria de León sobre su origen. La respuesta del santo que conserva el pergamino es una oración de agradecimiento, un dato particularmente significativo para comprender la recepción espiritual de los estigmas.₄

Celano y las observaciones de los primeros compañeros

Tomás de Celano redactó la Vida primera en 1228–1229, por encargo de Gregorio IX. En el prólogo identifica sus vías de información: recoge «lo que oí de su propia boca» y aquello que conoció por «testigos fieles y acreditados». La obra pertenece al género hagiográfico, destinado a narrar e interpretar una vida santa; dentro de ese propósito, su cercanía temporal y la identificación de informantes constituyen elementos importantes para la investigación.₅

En los apartados 94–95, Celano describe la visión de una figura crucificada con seis alas. Al explicar las señales corporales, habla de relieves semejantes a clavos y precisa que «se veía una carnosidad». Añade que la herida del costado derecho sangraba y manchaba la ropa.₅

La descripción conserva una particularidad que debe respetarse: Elías emplea el lenguaje de las perforaciones; Celano desarrolla la apariencia de formaciones carnosas. La comparación permite conocer cómo cada autor expresó lo observado o recibido de sus informantes.₃ ₅

Celano identifica también a dos compañeros. Elías vio la herida del costado durante la vida de Francisco. Rufino la tocó accidentalmente mientras lo atendía, y el contacto le produjo un dolor intenso. Estas noticias se conservan en Vida primera, 95: son testimonios individualizados transmitidos por el biógrafo.₅

El propio Celano explica, en el apartado 90, que Francisco había comunicado parcialmente su experiencia a una persona. La experiencia de La Verna llega mediante ese relato; las observaciones de sus compañeros conciernen a las llagas ya recibidas. Distinguir ambas vías permite atribuir a cada testimonio su contenido preciso.₅

Buenaventura y la recogida de testimonios

La Leyenda mayor, presentada al capítulo general de 1263, incorpora los escritos anteriores y la información recogida por Buenaventura. En su prólogo explica que visitó los lugares vinculados a Francisco y habló con compañeros todavía vivos, especialmente con quienes lo habían tratado más de cerca. Su trabajo constituye una elaboración posterior de esa memoria, con una organización teológica propia.₁

En XIII, 8, conserva una declaración particularmente concreta de Alejandro IV. El pontífice afirmó públicamente haber visto las llagas cuando Francisco vivía. Buenaventura precisa que asistió a aquella predicación: «entre ellos me encontraba yo». Es testigo de las palabras del papa; Alejandro IV es quien declara la observación corporal.₁

El mismo capítulo refiere que, después de la muerte, contemplaron las señales más de cincuenta hermanos, Clara y sus hermanas, además de numerosos seglares. En XV, 4, menciona a Jerónimo, caballero de Asís, que examinó las manos, los pies y el costado ante otros presentes y confirmó su testimonio bajo juramento.₁

Estas noticias muestran la importancia que las fuentes conceden a la vista y al tacto. Su lectura histórica conserva también la forma de transmisión: conocemos esas observaciones a través de la obra que las recoge. Los relatos compartidos por varias biografías se estudian atendiendo a sus relaciones textuales, mientras que las declaraciones individualizadas se valoran por su procedencia y contenido.

Qué aporta la investigación científica

La investigación científica ha contribuido al conocimiento y la conservación de un documento directamente relacionado con esta historia. En 2003, Marina Bicchieri y otros siete investigadores publicaron en Annali di Chimica un estudio de la chartula mediante técnicas espectroscópicas, espectrométricas y ópticas no destructivas. Examinaron las tintas y el estado del pergamino, con el propósito de mejorar su conservación. El trabajo estuvo acompañado por el diseño de una nueva protección para su exposición.₆

La aportación es material y documental: ayuda a preservar el soporte que conserva la escritura de Francisco y las anotaciones de León. **Se trata de una investigación sobre el pergamino y sus componentes, no de un examen médico de los estigmas.**₆

Esta delimitación permite presentar los resultados con exactitud. El conocimiento histórico de las llagas procede de las fuentes testimoniales; el análisis instrumental estudia los objetos conservados; la teología franciscana explica el significado de los estigmas como don de conformación con Cristo. Cada ámbito aporta un conocimiento específico. Las descripciones medievales proporcionan observaciones corporales, pero un diagnóstico clínico requeriría datos anatómicos y un seguimiento que aquellos textos no ofrecen.

La aportación de los estudios contemporáneos

La investigación moderna ha profundizado en la comparación entre documentos, en sus formas literarias y en la recepción del acontecimiento. En su revisión de las propuestas de Chiara Frugoni, el historiador Felice Accrocca destaca el peso de Elías, Celano y León. Considera especialmente significativa la descripción celaniana de relieves carnosos semejantes a clavos: a su juicio, esa particularidad expresa la atención del biógrafo a los testimonios recibidos. Es una valoración histórica que se apoya en la lectura comparada de los textos.₇

Carolyn Muessig, por su parte, sitúa a Francisco en una historia más amplia del lenguaje de los estigmas. Su estudio examina los antecedentes de la interpretación de Gálatas 6,17 y la posterior recepción religiosa de las marcas de Cristo. Ese contexto permite comprender el vocabulario con el que los contemporáneos reconocieron y comunicaron el acontecimiento de La Verna.₈

La atención a los géneros literarios, a la procedencia de las noticias y a su contexto constituye una manera de conocer mejor las fuentes y de exponer con fundamento la memoria que transmiten.

Las llagas y el servicio a los hermanos

La interpretación franciscana de los estigmas encuentra su desarrollo en la relación entre amor a Cristo y misericordia. El propio Francisco, al recordar el comienzo de su conversión, escribió que el Señor lo condujo entre los leprosos: «y practiqué la misericordia con ellos».₉ La cercanía a los cuerpos heridos formaba parte de su seguimiento desde los primeros años.

El documento de la Conferencia de la Familia Franciscana retoma esa relación al presentar el descenso de La Verna. Francisco lleva en su cuerpo los signos del Crucificado y continúa acercándose a los pobres y a quienes sufren. Como expresión de esa continuidad, recuerda el episodio narrado por Buenaventura en el que atiende al hombre que lo acompaña y padece intensamente el frío.₂

Desde esta perspectiva, la memoria de los estigmas compromete a la familia franciscana con una forma concreta de presencia: escuchar, cuidar y servir las heridas del cuerpo y del espíritu. El documento del centenario lo traduce en propuestas de atención a los enfermos, a los excluidos y a las personas sin esperanza.₂

Los estigmas pertenecen a una historia documentada de seguimiento de Cristo. La carta de Elías, la anotación de León y las biografías permiten conocer cómo fue transmitida por los primeros hermanos. Su lectura atenta conserva la singularidad de cada testimonio y ayuda a comprender el acontecimiento dentro de la vida de Francisco. En la tradición franciscana, su significado se expresa en la unión con el Crucificado y en la caridad que esa unión comunica a los demás.

Bibliografía y fuentes citadas

₁ Buenaventura de Bagnoregio. Leyenda mayor de san Francisco, especialmente prólogo, 4; XIII, 3–8; XV, 4–5. Traducción de Jesús Larrínaga e introducción de Lázaro Iriarte, en José Antonio Guerra, ed., San Francisco de Asís. Escritos. Biografías. Documentos de la época. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, BAC 399, 1998, 7.ª edición, pp. 377–500. Texto castellano consultado en el Directorio Franciscano.

₂ Conferencia de la Familia Franciscana. Un Centenario articulado y celebrado en varios centenarios. 2023–2026. Documento presentado el 1 de enero de 2022, apartado «Celebrar el don de los estigmas, 1224–2024», pp. 12–14. Incluye la cita de Leyenda mayor, XIII, 5, reproducida al comienzo del artículo, y desarrolla la relación entre conformación con Cristo, contemplación y servicio.
₃ Elías de Cortona. Carta sobre la muerte de san Francisco, octubre de 1226, especialmente § 5. Texto y notas de Feliciano Olgiati, «Lettera di frate Elia», en las Fonti Francescane, reproducidos por OFS Liguria. La introducción remite a la edición de Michael Bihl en Analecta Franciscana, X, pp. 523–528, y documenta la publicación de 1620 y el ejemplar de Valenciennes. El breve fragmento castellano entrecomillado es traducción propia del texto italiano consultado.

₄ Francisco de Asís y León de Asís. Bendición a fray León y anotaciones de León en la chartula que contiene la bendición y las Alabanzas al Dios Altísimo. Traducción castellana del texto y de las anotaciones consultada en el Directorio Franciscano, «Bendición a Fr. León», apéndice. Se distingue la escritura de Francisco de la noticia añadida por su compañero.

₅ Tomás de Celano. Vida primera de san Francisco, 1228–1229, especialmente prólogo, 1; §§ 90 y 94–96. Traducción de Francisco Sagüés e introducción de Lázaro Iriarte, en José Antonio Guerra, ed., San Francisco de Asís. Escritos. Biografías. Documentos de la época. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, BAC 399, 1998, 7.ª edición, pp. 135–228. Texto castellano consultado en el Directorio Franciscano.

₆ Bicchieri, Marina; Di Majo, Anna; Martinelli, Giovanni; Mita, Lucia; Palazzi, Daniela; Pappalardo, Lighea; Romano, Francesco Paolo; Ronconi, Silvia. «The Assisi Chartula by the Hand of Saint Francis: Non-Destructive Characterization by Spectroscopic Spectrometric and Optical Methods». Annali di Chimica, 93, 2003, pp. 863–871. PMID: 14703855. Texto del estudio depositado por su autora y registro institucional del Consiglio Nazionale delle Ricerche, identificador 20.500.14243/122303.

₇ Accrocca, Felice. «Un’invenzione le stimmate di san Francesco? Così si smonta la tesi». Avvenire, 12 de septiembre de 2024. Intervención de divulgación histórica que compara la carta de Elías, la Vida primera y las anotaciones de León. La referencia a las propuestas de Chiara Frugoni se presenta aquí a través de esta discusión, sin atribuirle una consulta íntegra de su monografía.

₈ Muessig, Carolyn. The Stigmata in Medieval and Early Modern Europe. Oxford: Oxford University Press, 2020. DOI: 10.1093/oso/9780198795643.001.0001. Para la contextualización del vocabulario de los estigmas se ha consultado el resumen de la obra publicado por Oxford Academic.

₉ Francisco de Asís. Testamento, 1226, §§ 1–3. Texto castellano en Testamento de San Francisco, documento de la biblioteca del proyecto. Se cita el recuerdo del servicio a los leprosos con el que Francisco presenta el comienzo de su conversión.

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