FRANCISCANOS
CONVENTUALES

ESPAÑA

«Tú eres nuestra
esperanza»

Con los ojos de san Francisco

Mes de mayo, mes de María

El amor del Santo de Asís por la Virgen María fue evidente desde la época de su conversión: el joven caballero Bernardo de Quintavalle, que lo hospedó algunas veces en su casa y se convirtió, después, en el primer y más fiel compañero de san Francisco, observando su comportamiento “lo veía pasar las noches en oración, durmiendo poquísimo y alabando al Señor y a la gloriosa Virgen, su Madre” (Tomás de Celano, Vida segunda 24).

Su amor especial por la Madre del Señor se manifestó también en la elección de la Porciúncula, “una iglesita dedicada a la Virgen: una construcción antigua, pero entonces del todo descuidada y abandonada. Cuando el hombre de Dios la vio tan abandonada, empujado por su fervorosa devoción hacia la Reina del mundo, puso allí su morada, con intención de repararla” (San Buenaventura, Leyenda mayor II, 8). San Francisco reconoció en María su maternal misericordia: fue ella quien obtuvo para el joven Francisco la gracia de la vocación; a ella se dirigirá siempre en las dificultades (Tomás de Celano, Tratado de los milagros 106). 

Y, también, por manos de María, recibirá el “Perdón de Asís”, episodio que marca el triunfo de la misericordia de Dios y de la atenta intercesión de la Madre, que no deja de cuidar de nosotros, sus hijos, para llevarnos al cielo.