Del Evangelio de Lucas 4, 1-13. Adaptación.

«Hace mucho tiempo, Jesús fue llevado al desierto. En el desierto no hay nada, más que arena y hace mucho, mucho calor; con un poco de suerte encontramos un oasis con palmeras para refugiarnos del sol y algo de agua. Pues allí pasó Jesús cuarenta días y cuarenta noches. Y durante ese tiempo, apareció el diablo, que es el señor de los malos, para ponerle tres trampas a Jesús y conseguir que se portara mal y se alejara de su Padre Dios.

Pero Jesús, que quería mucho a su papá,  fue muy, muy fuerte y no hizo lo que el diablo quería, y, así, evitó las tres trampas. Los ángeles, cuando vieron lo valiente que había sido Jesús, fueron a ayudarle al desierto.»

Jesús, a veces yo también caigo en «trampas» y me porto mal o contesto mal en casa. Ayúdame a ser valiente como Tú para decir «no» a las cosas malas. Y si alguna vez me equivoco y caigo en la trampa, dame la mano muy fuerte para ayudarme a levantarme y volver a intentarlo. Quiero ser siempre tu mejor amigo. Amén.

Hoy, si me equivoco o hago algo mal, pediré perdón y lo volveré a intentar con la ayuda de Jesús.

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