Del Evangelio de Juan 7, 1-2. 10. 25-30. Adaptación.
Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: «A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ése vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado».
¿Qué vemos en la imagen?
¿Un hombre enganchado a una cuerda? ¿Y adónde va esa cuerda? ¿Le lleva a alguna parte?
Hoy queremos pensar sobre cómo tú, Jesús,
estás unido (enganchado) a Dios Padre.
Como todo lo que haces es porque Dios , tu Padre , así lo quiere.
Así nosotros también estamos unidos a ti, Jesús, por un hilo que no vemos. Quiero hacer lo que me pides porque sé que es bueno para mí, que tú deseas mi bien y mi felicidad.
Te pido, Jesús, que me des fuerza para decir siempre sí a lo que me pidas.
Amén.
Hoy voy a examinar mi vida buscando los momentos en los que he actuado con cobardía y con valor, los momentos en los que he actuado temerariamente y con sensatez. Por unos voy a pedir perdón, por otros voy a agradecer a Dios. Y voy a pedirle al Espíritu que me dé la gracia de ser prudente y valiente como Jesús para llevar su Evangelio como hizo San Francisco.







