- Raíces bíblicas y monásticas
El gesto de ceñirse los lomos es antiquísimo en la tradición judeocristiana. En el Éxodo, los israelitas cenan la Pascua “ceñidos los lomos, con sandalias en los pies y bastón en mano” (Ex 12,11), signo de prontitud y obediencia. En el Evangelio, Jesús exhorta: “Tened ceñidos vuestros lomos y encendidas las lámparas” (Lc 12,35). Este gesto corporal pasó pronto al simbolismo monástico: el cinturón o la cuerda significaban disciplina, vigilancia interior y disposición al servicio de Dios.
Desde el siglo VI, las Reglas de San Benito y de los Padres del desierto describen cómo los monjes vestían un hábito sencillo, ceñido con cuerda o cíngulo, evitando todo signo de ostentación. En ese marco, el ceñimiento se convirtió en expresión exterior de conversión interior. El movimiento franciscano heredará esta intuición, pero la transformará en signo radical de pobreza evangélica.
- El cordón en los orígenes de la fraternidad de Francisco
San Francisco y sus primeros compañeros escogieron vestir una túnica áspera, con capucha y cordón, siguiendo el Evangelio: “No llevéis oro ni plata, ni dos túnicas” (Mt 10,9-10). Las fuentes más antiguas —como Tomás de Celano— lo describen así:
“Su hábito era rudo, tosco, con capucha puntiaguda y ceñido con una cuerda.” (1 Celano, 22).
El cordón, por tanto, no era ornamento sino necesidad: reemplazaba el cinturón de cuero, costoso, y era más acorde con su vida pobre. En su sencillez práctica nació su fuerza simbólica: la cuerda que ata a la tierra es también la que ciñe el corazón al Evangelio.
El sentido espiritual se amplió pronto. En los siglos XIV y XV, los tres nudos del cordón comenzaron a interpretarse como memoria viva de los votos de pobreza, castidad y obediencia, síntesis visible de la consagración franciscana. Aunque este simbolismo no está en los primeros textos, se consolidó en la catequesis conventual posterior y en el arte sacro franciscano.
- De hábito a signo penitencial: la Corda Pía
En la Baja Edad Media, cuando la familia franciscana se expandió por Europa, surgieron cofradías de devotos y penitentes que deseaban participar del espíritu del Poverello. Para los laicos, llevar una cuerda bendecida al modo franciscano se convirtió en un sacramental: símbolo de penitencia, humildad y protección.
La expresión Corda Pía (cordón piadoso) aparece en documentos del siglo XV, especialmente en Italia y España, donde se fundan las primeras Cofradías de la Cuerda de San Francisco. Estas confraternidades promovían la conversión personal, la limosna y la oración, invitando a portar el cordón bajo el vestido como signo discreto de penitencia y pertenencia espiritual.
La práctica fue aprobada por diversas autoridades eclesiásticas y recibió indulgencias papales en los siglos XVI y XVII, como atestiguan bulas conservadas en archivos conventuales italianos y españoles. El cordón pasó así de ser parte del hábito religioso a convertirse en objeto devocional bendecido, destinado también a los fieles laicos.
- La Corda Pía en España: signo de piedad popular
En los reinos de Castilla y Aragón, la Corda Pía adquirió gran difusión gracias a los Franciscanos Conventuales, presentes en ciudades como Valladolid, Salamanca, Zaragoza y Segovia. Las crónicas conventuales del siglo XVII, conservadas en el Archivo Histórico Nacional y en el Archivo Provincial OFMConv de España, mencionan su uso en contextos de predicación cuaresmal, misiones populares y procesiones penitenciales.
Durante la Edad Moderna, el cordón franciscano fue también símbolo de identidad en la piedad popular. Se entregaba a enfermos, peregrinos o benefactores como signo de protección, y acompañaba a menudo relicarios o imágenes del santo de Asís. La iconografía española —desde los retablos barrocos hasta las estampas devocionales del siglo XIX— muestra a San Francisco y a Santa Clara ceñidos con el cordón de tres nudos, expresión visual de los consejos evangélicos.
- Sentido teológico y espiritual del cordón
En la tradición franciscana, el cordón es síntesis material de la espiritualidad del seguimiento de Cristo pobre y crucificado.
San Buenaventura, en su Legenda Maior, describe cómo Francisco deseaba “vestirse con la humildad del Crucificado, ciñendo su cuerpo con el lazo del amor” (LM 2,4). Esta imagen une el gesto externo con su sentido interior: la cuerda que aprieta el cuerpo libera el espíritu.
Más tarde, Duns Escoto —el doctor sutil— subrayó la primacía del amor sobre toda forma exterior de observancia. En esa línea, la Corda Pía no tiene valor mágico ni supersticioso: es un signo visible de la gracia interior, de la elección libre de amar a Dios con pobreza y alegría.
- Vigencia actual de la Corda Pía
Hoy, en muchos conventos y fraternidades franciscanas —especialmente conventuales— se conserva la costumbre de bendecir cordones y ofrecerlos a los fieles. En los Centros de espiritualidad franciscana de Asís, Padua, y en España (Granollers, Zaragoza, Madrid), la Corda Pía sigue entregándose como recordatorio de una vida sencilla y disponible al Evangelio.
El ritual de bendición actual, recogido en el Benedictionale Franciscano, conserva el espíritu original:
“Señor, que ceñiste a tu siervo Francisco con la pobreza y la humildad de Cristo, bendice este cordón, para que quien lo lleve recuerde el amor de tu Hijo y camine en la libertad de los hijos de Dios.”
- Conclusión
La historia de la Corda Pía es la historia de una cuerda humilde que ha ceñido cuerpos, almas y corazones.
De signo práctico pasó a ser lenguaje teológico; de hábito religioso, sacramental de conversión; de Asís, llegó a cada aldea de Europa.
Hoy, en una sociedad que se desata fácilmente de todo vínculo, el cordón franciscano recuerda que solo el amor que ata al Evangelio libera verdaderamente.
📚 Fuentes principales
- Crónica General de la Orden de San Francisco, Fr. Antonio de Yepes (1596–1613).
- Pietro Zovatto (ed.), Storia dei Frati Minori Conventuali, Ed. Messaggero, 1983.
- Fr. Raffaele Pazzelli, Conventuales. Historia de una fidelidad, Roma.
- Antonio M. Turi, Las familias franciscanas. Historia e identidad, Paulinas, 2002.
- Archivo Histórico Nacional de España, Sección Conventos.
- Archivo Provincial OFMConv España (Zaragoza, Madrid, Granollers).
- Benedictionale Franciscano, edición italiana, 2001.
- Constituciones y Estatutos Generales OFMConv, Roma, 2019.
Ver video completo








