Del Evangelio de san Juan 8, 51-59. Adaptación.
Hace mucho tiempo, Jesús decía a la gente: “El que me escucha y hace el bien
vivirá siempre con Dios”.
Algunas personas no entendían a Jesús y se enojaron con Él.
Jesús les explicó con calma: “Dios es mi Papá. Yo lo conozco y hago lo que Él quiere”.
Jesús dijo también: “Yo estoy con Dios desde siempre”.
La gente no lo entendió y quiso hacerle daño, pero Jesús se fue tranquilo.
Querido Jesús,
Miro la imagen de la persona que ayuda a otra a subir la montaña y me acuerdo de ti. En el Evangelio nos dices que tú haces «obras buenas», cosas bonitas para ayudar a los demás, porque Dios es tu papá y él te enseñó a amar.
Aunque hubo gente que se enfadó contigo y no te entendió, tú nunca dejaste de hacer el bien. Tú eres el Hijo de Dios y nos cuidas como el papá que lleva a su niño en hombros en la foto: nos llevas a lugares seguros y nos proteges.
Jesús, dame unas manos fuertes para ayudar a mis amigos.
Que cuando alguien esté triste o caído,
yo pueda darle la mano para levantarse, igual que tú.
Creo en ti, Jesús, y en todo lo bueno que haces.
¡Gracias por cuidarme siempre! Amén.
Hoy voy a intentar confiar y no rendirme. Si algo me sale mal, lo volveré a intentar sin enfadarme. Pediré ayuda cuando la necesite y no me rendiré a la primera. Quiero confiar en Jesús y seguir adelante con calma.







