Del Evangelio de Juan 5, 17-30. Adaptación.
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo no puedo hacer nada solo, hago lo que quiere hacer mi Padre. Se acerca el momento en que me voy a ir de aquí y los que escuchen mi voz vivirán para siempre”.
Vemos en la imagen de hoy a Jesús crucificado. La cruz para nosotros, los cristianos, es signo de amor y de vida.
Jesús, tú me pides que te escuche,
que crea en ti, en tus promesas,
en que tú eres Dios, creador de todo.
Que nada puedo hacer si no es a tu lado porque solo tú das vida.
Te pido, Señor, que me abras los oídos
para poder escucharte mejor cada día y alabarte siempre.
Amén.
Durante el día ayudaré en cosas pequeñas sin que me lo pidan: recogeré mi mesa, colocaré la silla y ayudaré a un compañero. Intentaré hacer lo correcto en clase y en casa, como hacía Jesús.



