Del Evangelio de Mateo 26, 14-16. Adaptación.
Uno de los amigos de Jesús, llamado Judas Iscariote, decidió traicionarlo y entregarlo por treinta monedas de plata.
Querido Jesús:
Miro la foto y veo un corazón que no está liso ni suave; parece un papelito arrugado y tiene una parte oscura.
En el Evangelio de hoy, Judas tenía el corazón así. Se le arrugó porque estaba planeando una mentira y te iba a cambiar por unas monedas. Él no cuidó vuestra amistad y eso te puso muy triste.
Jesús, yo no quiero ser como Judas. A veces, cuando digo mentiras o hago travesuras a escondidas, siento que mi corazón se arruga y se pone feo.
Por eso te pido: ¡Ilumíname con tu luz! Igual que el rayo de luz cae sobre el corazón de la foto, entra en mi pecho, perdóname y «plancha» mis arrugas. Quiero tener un corazón liso, brillante y bueno para quererte siempre.
¡Te prometo ser tu amigo fiel! Amén.
Hoy voy a intentar no elegir lo que está mal aunque me apetezca. No mentiré para librarme de un castigo ni echaré la culpa a otros. No haré daño para salirme con la mía. Quiero querer a Jesús eligiendo siempre lo bueno, aunque cueste.





