Del Evangelio de san Juan 13, 21-33. 36-38. Adaptación.
En aquel tiempo, estando Jesús cenando con sus amigos los discípulos les dijo: “Uno de vosotros me va a hacer daño y me va a entregar”. Todos se miraban extrañados y sorprendidos por la noticia.
Juan, su mejor amigo, estaba apoyado en la mesa con su cabeza en el pecho de Jesús y Pedro le hacía señas para que averiguara quién era esa persona que quería hacerle daño. Entonces, apoyándose en su pecho, le preguntó: “Jesús, ¿quién es?” Y Jesús le dijo: “Aquel al que entregue un trozo de pan untado.”
En cambio, su amigo Pedro le dijo: “Yo siempre estaré a tu lado, siempre estaré contigo”. Y Jesús le contestó: “Antes de que el gallo cante tres veces, te habrás ido de mi lado”.
Veo esa mano levantada que dice «¡Alto!» o «¡No!», y me acuerdo de lo que pasó en la cena con tus amigos. Pedro te quería mucho, pero te dijo que, antes de que cantara el gallo, él diría que no te conocía. Le dio miedo y puso una barrera entre Tú y él.
A veces, yo también pongo mi mano así. Digo «no» cuando no quiero obedecer, o cuando me da vergüenza decir que soy tu amigo.
Pero hoy quiero pedirte que me ayudes a cambiar. Quiero usar mi mano para decir «¡Alto!» a las mentiras, a las peleas y a las cosas feas. Y quiero abrir mis brazos para decirte siempre «¡Sí!» a ti.
Aunque a veces me equivoque como Pedro, sé que tú me perdonas y me quieres igual.
¡Jesús, yo quiero estar siempre contigo!
https://youtu.be/sKHV5Lykg-I?si=y13mjEUou4YdOMz7
Hoy voy a intentar ser un buen amigo. No mentiré, no acusaré a otros y no haré trampas. Si hago algo mal, lo reconoceré y pediré perdón. Quiero querer a Jesús siendo sincero y portándome bien, también cuando nadie me ve.







