Del Evangelio de Juan 11, 3-7. 17. 20-27. 33-45. Adaptación. 

Jesús tenía un amigo llamado Lázaro.
Lázaro enfermó y murió, y Jesús fue a verlo.

Marta, su hermana, estaba muy triste y le dijo a Jesús: “Si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”.

Jesús la miró con mucho cariño y le dijo: “No tengas miedo. Tu hermano resucitará”.

Jesús también dijo: “Yo soy la vida. El que confía en mí, siempre estará conmigo”.

Marta creyó en Jesús.

¿Tienes amigos? ¿Cómo sabes que son tus amigos? ¿Qué sientes por ellos? 

En la imagen de hoy Jesús vuelve a la vida a su buen amigo Lázaro que acababa de morir. Jesús también se preocupa, sufre y quiere mucho a sus amigos.  Por eso les ayuda. 

Hoy me doy cuenta, Jesús, 

de que yo también quiero ser como Lázaro. 

Quiero ser tu amigo y seguirte allá donde tú estés. 

Te pido que guíes mis pasos de niño.

Amén.

Hoy voy a mirar a los demás con cariño. Si veo a alguien triste o solo, intentaré acercarme para ayudarle o jugar con él. Puedo hacerlo con cosas pequeñas: una sonrisa, compartir un juego, escuchar o dar un abrazo. Quiero aprender a querer como Jesús y a no dejar a nadie solo.

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