Del Evangelio de san Juan 13, 21-33. 36-38. Adaptación.
Cuando salió, dijo Jesús: «Hijitos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”».
Simón Pedro le dijo: «Señor, ¿adónde vas?».
Jesús le respondió: «Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde».
Pedro replicó: «Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti».
Jesús le contestó: «¿Conque darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces».
¿Cuántas veces hemos sido Pedro? ¿Cuántas veces no hemos sido capaces de dar nuestra vida por Él y de reconocernos cristianos por vergüenza?
Al igual que Pedro le negó, nosotros lo hacemos cuando no somos capaces de reconocer ante los demás que somos cristianos, cuando anteponemos nuestros deseos a los suyos o cuando miramos a otro lado en vez de al hermano.
San Francisco supo ser capaz de negarse a sí mismo, dando todo por Jesucristo y por sus hermanos, sin anteponer sus propios deseos.
Señor, ayúdanos a no renunciar a Ti, sino a ser capaces de llevar tu evangelio a los demás.
Amén.
Hoy me pregunto si soy de los que dicen que creen en Jesús o de los que viven como Él. Traicionar no es solo vender: es mentir, callar ante una injusticia o mirar solo por mí. Hoy quiero elegir ser leal, actuar con verdad y no esconderme. Acompañar a Jesús hoy es ser coherente, incluso cuando cuesta.







