Las celebraciones del VIII Centenario del Tránsito de San Francisco han comenzado oficialmente en Asís, y toda la Iglesia dirige hoy su mirada hacia el lugar donde el Poverello entregó su vida al Señor. La apertura de este año jubilar recuerda que Francisco no es solo un santo del pasado, sino una voz viva que sigue iluminando el camino espiritual del mundo entero.
Durante la Eucaristía inaugural, se destacó cómo la figura de San Francisco continúa inspirando a generaciones enteras con su vida marcada por la humildad, la paz y la absoluta confianza en Dios. Su ejemplo —tan sencillo como profundamente transformador— sigue invitando a los fieles a redescubrir la belleza del Evangelio vivido con radicalidad y alegría.
En el mensaje enviado para este inicio de año centenario, el Papa subraya que Francisco permanece como “hermano de todos”, un hombre que supo unir oración, pobreza y misericordia en un estilo de vida que aún hoy interpela a creyentes y no creyentes. Para nuestra Familia Conventual, esta invitación resuena de manera especial: custodiar su herencia significa encarnar, con creatividad y fidelidad, la misión que él inició en la Iglesia.
Las celebraciones previstas a lo largo del año incluyen peregrinaciones, momentos de oración, actos académicos, iniciativas de paz y actividades pastorales que volverán a situar a Asís en el centro de la oración del mundo. Todo ello culminará en 2026, año marcado también por la ostensión de las reliquias de San Francisco, un acontecimiento único que permitirá a los fieles acercarse de un modo profundo al mensaje del santo.
Como Franciscano Conventuales, vivimos este Centenario con gratitud y responsabilidad. No se trata solo de recordar la muerte de Francisco, sino de revivir su paso por la historia, para que su espiritualidad vuelva a encender esperanza, reconciliación y fraternidad en nuestras comunidades y en todos los lugares donde la Orden está presente.
Este tiempo de gracia es una oportunidad para caminar juntos, para renovar la fe y para dejar que el testimonio de San Francisco nos impulse nuevamente hacia Cristo, el verdadero centro de nuestra vida.
Paz y Bien
FOTO: ofm.org





















