Los días 9 y 10 de febrero se ha celebrado en Madrid una gran asamblea de sacerdotes, diocesanos y religiosos, que ha llevado por nombre Convivium. En total 1.200 sacerdotes convocados por el arzobispo don José Cobo para orar, escuchar la voz de la Iglesia y compartir juntos la gracia del sacerdocio.
Uno de los ponentes ha sido el cardenal Bustillo, originario de Navarra, hermano de nuestra Orden y obispo en Córcega, cuya intervención ha sido muy valorada tanto por el contenido como por las formas: “Potente y kerigmática», comentaban muchos al acabar. Nuestro hermano animó a los presentes a dejar de ser gestores y, con creatividad e imaginación, ser más visionarios: «No podemos hacer las cosas sólo por responsabilidad y olvidar la alegría, la pasión y la unción, que son el verdadero motor de la misión”.
Para su ponencia, se apoyó en la historia de David y Goliat: «David rechaza la armadura de Saúl porque le impide moverse. No sigue la normalidad táctica ni estratégica, sino que se sirve de la sencillez profética y del poder de Dios”. Y pidió evitar tres grandes peligros en nuestra vocación sacerdotal: «La amnesia, la tibieza y la anemia». Finalmente, animó a acoger la novedad del Espíritu sin temor: «No se trata de borrar el pasado ni la tradición, sino de enriquecer la vida de la Iglesia escuchando al Espíritu».
Al final, en una sencilla nube de palabras, hubo una que se impuso con diferencia: comunión. Comunión entre nosotros y con Cristo, para seguir adelante y anunciar el Evangelio.


















