Historia, manuscritos y espiritualidad de una pequeña joya franciscano-clariana

Hay textos de san Francisco que forman parte de la memoria común de la Iglesia. El Cántico de las Criaturas, la oración ante el Cristo de San Damián, la bendición a fray León o el saludo de paz aparecen con frecuencia en libros, estampas, catequesis y celebraciones.

Pero hay otros textos que han vivido casi escondidos. No porque carezcan de valor, sino porque su transmisión ha sido más discreta, más frágil y, en cierto modo, más parecida a la vida de quienes los recibieron.

Uno de ellos es Audite, Poverelle: “Escuchad, pobrecillas”. Es una breve exhortación cantada que san Francisco dirigió a Clara y a las Damas Pobres de San Damián. Apenas unos versos, pero cargados de historia: San Damián, la enfermedad de Francisco, la comunidad femenina de Clara, la vida pobre, la obediencia, las limosnas, la fatiga del cuidado y la esperanza de la gloria.

Hoy, gracias a los estudios franciscanos y al redescubrimiento moderno del texto, podemos mirar Audite, Poverelle no como una simple curiosidad devocional, sino como una pieza muy significativa dentro de la relación espiritual entre Francisco, Clara y las primeras hermanas pobres.

1. Un texto pequeño dentro del corpus de Francisco

Audite, Poverelle forma parte de los escritos atribuidos a san Francisco de Asís. En las ediciones de sus escritos aparece junto a piezas tan relevantes como el Cántico del Hermano Sol, la Forma de vida dada a Santa Clara y la Última voluntad a Santa Clara.

Esto es importante: no estamos ante una tradición legendaria tardía sin relación con el corpus franciscano, sino ante un texto que la investigación moderna ha incorporado al conjunto de los escritos del Poverello, aunque su historia textual haya sido más compleja que la de otros escritos más conocidos.

El texto original se conserva en lengua vulgar italiana, lo que lo aproxima al Cántico de las Criaturas. No es una carta latina ni una regla jurídica. Es una exhortación con ritmo, pensada para ser escuchada, recordada y probablemente cantada. Por eso la tradición reciente lo ha presentado como unas “palabras con melodía” para las Damas Pobres de San Damián.

Su brevedad puede engañar. Francisco no necesitó muchas líneas para condensar una verdadera síntesis de vida evangélica: llamada, verdad, obediencia, interioridad, pobreza, enfermedad, cuidado y esperanza.

2. San Damián: el lugar donde la historia se vuelve decisiva

Para entender Audite, Poverelle hay que volver a San Damián.

San Damián no fue un simple decorado en la biografía de Francisco. Allí, ante el Crucifijo, escuchó la llamada a reparar la Iglesia. Allí comenzó una conversión que no fue solo moral, sino eclesial, fraterna y evangélica. Y allí, años después, Clara y sus hermanas dieron forma a una vida pobre, contemplativa y comunitaria que se convertiría en una de las raíces más fecundas del franciscanismo.

Las mujeres de San Damián no fueron espectadoras de la aventura franciscana. Clara no fue una discípula pasiva ni una figura sentimental colocada junto a Francisco. Fue fundadora, autora espiritual, defensora tenaz de la pobreza y madre de una forma de vida propia.

Sus escritos lo muestran con claridad: en la Bendición, Clara se presenta como “plantita” de Francisco, pero también como “hermana y madre” de sus hermanas pobres. En sus cartas a Inés de Praga aparece una mujer con voz teológica propia, capaz de hablar de pobreza, seguimiento de Cristo, virginidad, humildad, contemplación y Reino con una fuerza admirable.

Por eso Audite, Poverelle debe leerse dentro de una relación real entre dos carismas profundamente unidos: el de los Hermanos Menores y el de las Damas Pobres. Francisco habla a Clara y a sus hermanas no desde fuera, sino desde una comunión espiritual muy concreta.

3. El contexto de 1225: enfermedad, oscuridad y canto

La tradición franciscana sitúa Audite, Poverelle en el último tramo de la vida de Francisco, en torno a 1225. Es el mismo horizonte histórico y espiritual del Cántico de las Criaturas.

No estamos en un momento de plenitud física. Francisco está enfermo, marcado por las llagas, con fuertes dolores y graves problemas de visión. Las fuentes franciscanas recuerdan su estancia en San Damián, donde apenas soportaba la luz y padecía grandes sufrimientos. En ese contexto de oscuridad y enfermedad brota el canto.

Este dato cambia la lectura del texto. Audite, Poverelle no nace de una espiritualidad decorativa, sino desde la carne herida de Francisco. El hombre que exhorta a las hermanas enfermas sabe de qué está hablando. El que les pide soportar en paz la fatiga está él mismo atravesado por el cansancio, el dolor y la limitación.

En 2025, la Familia Franciscana ha vuelto a subrayar este vínculo entre el Cántico de las Criaturas y Audite, Poverelle. Ambos textos pertenecen a ese tiempo final en que Francisco, físicamente quebrado, responde no con amargura, sino con alabanza, exhortación y consuelo.

4. ¿Qué dice el canto?

El texto original comienza así:

Audite, poverelle dal Signor vocate,
ke de multe parte et provincie sete adunate:
vivate sempre en veritate,
ke en obedientia moriate.

En castellano:

“Escuchad, pobrecillas, por el Señor llamadas,
que de muchas partes y provincias habéis sido congregadas:
vivid siempre en la verdad,
que en obediencia muráis.”

La primera palabra es decisiva: audite, escuchad. Francisco no empieza mandando hacer, producir, organizar o demostrar. Empieza llamando a la escucha. La vida de San Damián nace de una escucha: la escucha del Evangelio, de la llamada, de la forma de vida recibida, de la comunidad, de la Iglesia.

El apelativo “pobrecillas” no debe entenderse como diminutivo despectivo. En el mundo franciscano, la pobreza es identidad evangélica. Las Damas Pobres son mujeres llamadas a vivir la pobreza de Cristo y de su Madre. Su pequeñez no es insignificancia: es forma de pertenencia.

Francisco añade que han sido congregadas “de muchas partes y provincias”. Este detalle es precioso. San Damián no era una experiencia cerrada, localista o privada. La vida de Clara ya irradiaba más allá de Asís. Las hermanas procedían de diversos lugares, y la forma de vida de las Damas Pobres comenzaba a extenderse.

5. “Vivid siempre en la verdad”

Uno de los núcleos del canto es la llamada a vivir “en verdad”.

La palabra verdad no es aquí un concepto abstracto. En la espiritualidad cristiana y franciscana, la verdad remite a Cristo, al Evangelio vivido sin doblez, a una existencia que no se apoya en apariencias religiosas.

Francisco pide a las hermanas que no se conformen con una pobreza exterior. La pobreza, para ser evangélica, necesita verdad. Puede haber pobreza aparente sin libertad interior. Puede haber clausura sin vida espiritual. Puede haber observancia sin corazón. Por eso Francisco no reduce la vocación de las Damas Pobres a un estilo externo de vida, sino que les recuerda el centro: vivir en la verdad.

La carta de los Ministros generales franciscanos con motivo del VIII centenario de Audite, Poverelle insiste precisamente en esta clave: la vida “en verdad” de Francisco y Clara remite a una adhesión profunda a la revelación de Dios en Cristo, y por eso pide obediencia, discernimiento y fidelidad.

6. “No miréis a la vida de fuera”

El canto continúa:

“No miréis a la vida de fuera,
porque la del espíritu es mejor.”

Esta frase puede malinterpretarse si se lee desde categorías actuales. No se trata de despreciar el mundo ni de presentar la clausura como una huida temerosa. Francisco no opone simplemente “monasterio” y “mundo”. Opone la vida exterior, entendida como dispersión o apariencia, a la vida del espíritu.

Para las Damas Pobres, esta advertencia tenía una dimensión muy concreta. Su vocación era vivir centradas en Dios, no pendientes de lo que habían dejado atrás ni de los modelos sociales de prestigio, seguridad o posesión. La vida exterior podía significar la tentación de mirar con nostalgia los bienes, los vínculos, las posibilidades o las formas de reconocimiento que habían abandonado.

Pero la advertencia vale también hacia dentro. Una comunidad religiosa puede estar físicamente retirada y, sin embargo, vivir de exterioridades. Francisco apunta más hondo: no basta vivir en San Damián; hay que vivir desde el Espíritu.

7. Limosnas, pobreza y discreción

Francisco les dice:

“Yo os ruego con gran amor
que tengáis discreción de las limosnas
que os da el Señor.”

Este verso introduce un dato muy concreto de la vida de las Damas Pobres: la dependencia de las limosnas. La pobreza de San Damián no era una idea romántica; implicaba una forma real de sostener la vida cotidiana.

Pero Francisco añade una palabra clave: discreción. En la tradición espiritual medieval, la discreción no significa tibieza, sino discernimiento, medida, prudencia evangélica. Las limosnas son recibidas como don del Señor, no como propiedad absoluta ni como seguridad mundana.

Aquí se percibe una tensión muy franciscana: vivir sin apropiarse, pero sin convertir la pobreza en imprudencia; recibir lo necesario, pero sin perder la libertad; depender de la Providencia, pero con responsabilidad comunitaria.

La pobreza de Clara y sus hermanas no fue una pobreza improvisada. Fue defendida, pensada, sufrida y regulada. Clara luchará hasta el final por el privilegio de la pobreza, pero esa radicalidad no elimina la necesidad de discernimiento. Francisco, en Audite, Poverelle, parece recordar precisamente ese equilibrio.

8. Enfermedad y cuidado: el verso más humano

La parte más impresionante del canto dice:

“Las que están por enfermedad gravadas
y las otras que por ellas están fatigadas,
unas y otras soportadlo en paz.”

Aquí aparece uno de los datos más humanos y menos idealizados de San Damián. La comunidad de Clara no era una miniatura perfecta de santidad sin cuerpo, sin cansancio y sin enfermedad. Había hermanas enfermas. Y había hermanas cansadas de cuidarlas.

Francisco distingue los dos pesos: el peso de quien sufre la enfermedad y el peso de quien sostiene a la enferma. Las dos fatigas son reconocidas. Las dos entran en la vida espiritual.

Esto conecta de manera muy directa con otros textos franciscanos. En las Admoniciones, Francisco afirma que es bienaventurado quien ama al hermano enfermo, cuando este no puede recompensarle, tanto como cuando está sano y sí puede hacerlo. La prueba del amor fraterno no está en la reciprocidad fácil, sino en el cuidado de quien no puede devolver nada.

En Audite, Poverelle, esa intuición se aplica al mundo de San Damián. La vida contemplativa no aparece desligada del cuidado corporal. Orar, vivir pobres y sostener a las enfermas pertenecen a la misma forma de vida.

Este dato es muy valioso para leer el franciscanismo femenino sin idealizaciones. Las Damas Pobres no eran figuras etéreas. Eran mujeres concretas, con cuerpos frágiles, enfermedades reales, tareas cotidianas y cansancios comunitarios.

9. “Muy cara venderéis esta fatiga”

Francisco añade:

“porque muy cara venderéis esta fatiga.”

La expresión resulta llamativa. Parece casi económica: “venderéis cara” esta fatiga. Pero en el lenguaje espiritual del texto significa que ese cansancio tiene un valor inmenso ante Dios.

Lo que no cuenta socialmente, cuenta en el Reino. Lo que no se ve, pesa. Lo que no produce prestigio, sostiene la santidad. Francisco mira la vida escondida de las Damas Pobres y reconoce en ella una fecundidad que no necesita espectáculo.

Este punto explica por qué el canto es tan actual. Vivimos en una cultura que tiende a valorar lo visible, lo medible, lo productivo, lo comunicable. Audite, Poverelle recuerda otra lógica: la de la vida escondida, el cuidado silencioso, la fidelidad cotidiana y la fatiga ofrecida.

10. De “pobrecillas” a reinas

El canto termina con una imagen de gloria:

“porque cada una será reina en el cielo
coronada con la Virgen María.”

El movimiento espiritual del texto es precioso. Comienza llamándolas “pobrecillas” y termina proclamando que serán reinas. No hay contradicción. Es la lógica del Evangelio: quienes eligen la pobreza de Cristo participan de su Reino.

La referencia a María es fundamental. Para Francisco, María es la Virgen hecha Iglesia, la mujer pobre y disponible, la Madre del Señor. Para Clara y sus hermanas, María es también modelo de virginidad, pobreza, escucha y fidelidad. Ser coronadas con la Virgen María significa que la vida pobre y escondida de San Damián está llamada a una plenitud que solo Dios puede dar.

11. El redescubrimiento moderno: Novaglie, 1976

Uno de los datos históricos más interesantes de Audite, Poverelle es su redescubrimiento moderno.

En 1976, coincidiendo con el 750 aniversario de la muerte de san Francisco, el franciscano Giovanni Boccali, OFM, especialista en los escritos de Francisco y Clara, recibió noticia de la existencia de antiguos manuscritos conservados por clarisas en Novaglie, cerca de Verona. Dos clarisas habían señalado la presencia de ese material.

Boccali examinó los códices y localizó el texto de Audite, Poverelle en un manuscrito del siglo XIV. Posteriormente publicó el estudio y edición del texto en Collectanea Franciscana en 1978, bajo el título Canto di Esortazione di San Francesco per le “Poverelle” di San Damiano.

Este descubrimiento cambió el lugar del canto en los estudios franciscanos. Un texto casi desconocido pasaba a integrarse de nuevo en la memoria de los escritos de Francisco y, de modo particular, en la historia de la relación entre Francisco, Clara y las primeras hermanas.

12. Los códices de Novaglie y la investigación reciente

El interés por Audite, Poverelle no se ha detenido en el hallazgo de Boccali. En los últimos años, y especialmente con motivo del VIII centenario, se ha renovado la investigación sobre los códices de Novaglie y la tradición textual clariana.

En 2025 se publicó el volumen L’Audite poverelle otto secoli dopo. Il cantico di san Francesco d’Assisi e i codici del monastero di Novaglie, editado por Aleksander Horowski en la colección Bibliotheca Seraphico-Capuccina. Esta obra ofrece la edición integral de tres manuscritos de las clarisas veronesas conservados en Novaglie y varios estudios sobre su contenido.

La importancia de este enfoque es grande. No se estudia solo un texto aislado, sino el conjunto de los códices que lo transmitieron. Esto permite comprender mejor qué leían, conservaban y organizaban aquellas comunidades femeninas. La historia de Audite, Poverelle no es solo la historia de Francisco escribiendo a Clara; también es la historia de mujeres franciscanas que conservaron memoria textual, espiritual y comunitaria.

13. Una lectura contemporánea: Massimo Fusarelli y la escucha

También en 2025, Ediciones Franciscanas Arantzazu publicó en español el libro de fray Massimo Fusarelli, El Cántico “Audite, poverelle”: una vida capaz de escuchar. El título ya señala una clave fundamental: el canto se abre con una llamada a la escucha.

Fusarelli propone leer Audite desde la espiritualidad franciscano-clariana de la escucha. No una escucha pasiva, sino una disposición profunda a recibir la Palabra, acoger la forma de vida, discernir la voluntad de Dios y vivir en fraternidad.

Este enfoque ayuda a evitar dos reducciones: convertir Audite en una simple reliquia histórica, o convertirlo en una meditación espiritual desligada de su contexto. El texto es ambas cosas: documento histórico y palabra espiritual.

14. Por qué este canto importa hoy

Audite, Poverelle importa porque nos obliga a mirar una zona menos transitada del franciscanismo: la memoria femenina, contemplativa y pobre de San Damián.

Nos recuerda que Francisco no solo escribió para los frailes. También dejó palabras para Clara y sus hermanas. Y no palabras genéricas, sino una exhortación concreta, nacida de la comunión con una comunidad real.

Nos recuerda que Clara y las Damas Pobres no fueron un apéndice de la Primera Orden, sino una presencia viva, decisiva y fecunda en los orígenes franciscanos.

Nos recuerda que la pobreza necesita verdad, que la vida interior debe cuidarse, que las limosnas exigen discernimiento, que la enfermedad forma parte de la vida comunitaria, y que cuidar también cansa.

Y nos recuerda algo especialmente necesario: que lo escondido no es inútil.

La fatiga de San Damián, la paciencia de las hermanas enfermas, el cansancio de quienes cuidaban, la pobreza vivida sin ruido y la fidelidad cotidiana no quedaron fuera de la mirada de Francisco. Al contrario: entraron en su canto.

Quizá por eso Audite, Poverelle vuelve con tanta fuerza en nuestro tiempo. Porque habla a una Iglesia que necesita escuchar de nuevo lo pequeño, lo pobre, lo femenino, lo frágil y lo escondido.

Francisco comienza diciendo: “Escuchad”.

Y tal vez ahí está todavía la primera tarea.

Escuchar a Clara.
Escuchar a las Damas Pobres.
Escuchar la historia que conservaron los monasterios.
Escuchar la vida escondida que sostiene a la Iglesia.
Escuchar, también hoy, el canto pobre de San Damián.

Texto castellano de Audite, Poverelle

Escuchad, pobrecillas, por el Señor llamadas,
que de muchas partes y provincias habéis sido congregadas:
vivid siempre en la verdad,
que en obediencia muráis.

No miréis a la vida de fuera,
porque la del espíritu es mejor.
Yo os ruego con gran amor
que tengáis discreción de las limosnas
que os da el Señor.

Las que están por enfermedad gravadas
y las otras que por ellas están fatigadas,
unas y otras soportadlo en paz,

porque muy cara venderéis esta fatiga,
porque cada una será reina en el cielo
coronada con la Virgen María.

Fuentes y bibliografía consultada

San Francisco de Asís, Escritos completos, especialmente Audite, Poverelle, Cántico del Hermano Sol, Forma de vida de Santa Clara y Última voluntad a Santa Clara.

Santa Clara de Asís, Escritos completos, especialmente la Bendición, las cartas a Inés de Praga, la Regla y el Testamento.

Giovanni Boccali, OFM, Canto di Esortazione di San Francesco per le “Poverelle” di San Damiano, Collectanea Franciscana 48, 1978.

Lothar Lehmann, Saludo de despedida. Exhortación a Santa Clara, estudio sobre Audite, Poverelle y su redescubrimiento moderno.

Massimo Fusarelli, El Cántico “Audite, poverelle”: una vida capaz de escuchar, Ediciones Franciscanas Arantzazu, 2025.

Aleksander Horowski, ed., L’Audite poverelle otto secoli dopo. Il cantico di san Francesco d’Assisi e i codici del monastero di Novaglie, Istituto Storico dei Cappuccini, Bibliotheca Seraphico-Capuccina 117, Roma, 2025.

Carta de los Ministros generales franciscanos con ocasión de la Solemnidad de Santa Clara y del VIII Centenario del Cántico Audite, Poverelle, 2025.

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