Del evangelio de san Mateo 21, 23-27. Adaptación.
Hace mucho tiempo, Jesús llegó al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te has creído que eres?».
A veces estamos muy ocupados jugando, hablando o haciendo cosas, y no nos damos cuenta de que Jesús quiere hablarnos. No le dejamos abrir las puertas de su corazón con esas llaves que son mágicas.
Hay personas que se enfadan con Jesús porque no entienden su manera de amar, pero Jesús siempre quiere lo mejor para nosotros.
Él nos busca cuando estamos tristes, cuando estamos enfadados o cuando no queremos escuchar.
Jesús quiere enseñarnos a ser buenos amigos, a compartir y a querer a los demás.
Solo tenemos que parar un poquito y escucharle con el corazón.
Jesús,
ayúdame a escucharte.
Búscame cuando me escondo.
Hazme más bueno.
Hazme más amigo de todos.
Cuida mi corazón.
Enséñame a querer como tú.
Quédate conmigo siempre.
Amén.
Hoy voy a dejar que Jesús me ayude cuando me equivoque o me enfade. Cuando algo no salga bien en clase, intentaré respirar y pedir ayuda en vez de querer hacerlo todo solo. Jesús camina conmigo y suaviza mis preocupaciones.












