Por: Frailes de la Provincia de Nuestra Señora de Montserrat

Desde el inicio de la histórica veneración de los restos mortales de nuestro Seráfico Padre, los hermanos de la Provincia de Nuestra Señora de Montserrat hemos sentido la llamada no solo a contemplar, sino a servir. Nos hemos desplazado hasta Asís para integrarnos en el corazón operativo de este Centenario, colaborando estrechamente en la logística y el acompañamiento de los peregrinos. No escribimos desde la distancia, sino desde el cansancio gozoso de quien ha visto a Dios pasar entre la multitud.

La magnitud de un encuentro: Cientos de miles de corazones

Aunque las previsiones iniciales hablaban de cifras récord, la realidad ha superado cualquier estadística. Podemos confirmar que cientos de miles de peregrinos han cruzado ya el umbral de la Basílica de San Francisco. Esta afluencia masiva, lejos de ser un simple evento de masas, se ha convertido en un pulso de fe constante. Hemos sido testigos de cómo las reservas se han traducido en una marea humana incesante que busca, en los restos de San Francisco, un signo de esperanza para un mundo herido.

Nuestra labor como frailes de la Provincia de Montserrat ha sido asegurar que esa logística no sea fría, sino una prolongación de la acogida franciscana. Desde el control de los flujos en la Basílica Inferior hasta la atención personal, nuestra misión ha sido facilitar que el peregrino pase de la «visita turística» al «encuentro orante».

Ecos del Magisterio: La paz como centro

La profundidad de este tiempo ha quedado sellada por gestos de gran calado internacional. Hemos sido testigos de la oración compartida por el Cardenal Matteo Zuppi y el embajador de Ucrania, Andrii Yurash, quienes ante la tumba del Santo de la Paz, recordaron que la fraternidad no es una utopía, sino un imperativo evangélico.

En las homilías que han marcado estas semanas, especialmente las de Mons. Giuseppe Piemontese, se ha subrayado una idea central: “Francisco no es un personaje del pasado, sino un espejo donde se refleja la luz de Cristo”. Una frase nos ha interpelado especialmente durante nuestro servicio: “La santidad es posible porque Francisco nos demuestra que el Evangelio se puede vivir sin rebajas, con el cuerpo y con el espíritu”. Esta luz es la que guía también a los jóvenes que, en su camino hacia la JMJ de Seúl 2027, han hecho de Asís una parada obligatoria para recalibrar el corazón.

22 de marzo: El cierre de un don extraordinario

La cuenta atrás ha comenzado. El próximo 22 de marzo concluirá oficialmente la ostensión pública de los restos mortales de San Francisco.

Como frailes de la Provincia de Montserrat, queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento por el don de haber tenido a Francisco más cerca, si cabe, en este tiempo. Estar aquí, custodiando a nuestro Padre mientras servimos a sus hijos, ha sido un privilegio que redefine nuestra propia vocación. A medida que se acerca el final de esta exposición, sentimos que su figura está más presente que nunca. No lo dejamos en la urna; lo llevamos con nosotros de vuelta a nuestra Provincia.

Agradecemos el don de este tiempo, la oportunidad de haber servido a la Iglesia universal desde nuestra identidad y, sobre todo, agradecemos la vida de Francisco, que ocho siglos después sigue gritando al mundo que Dios es el Único y el Sumo Bien.

Paz y Bien.

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