11 abril, 2022

Dar sin esperar

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1. Contempla

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2. Escucha

Lucas 23, 26

Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús.

3. Reza

¡Ah, Simón de Cirene! ¡Qué personaje tan curioso y, a la vez, tan bonito y entrañable!

Seguramente a él no le hizo mucha gracia cumplir eso que le pedían pero, con su obediencia, nos hizo un favor a toda la humanidad, al permitirnos ver que también podemos ayudar a otros a llevar su cruz. Aunque nos cueste la misma vida.

Hoy más que nunca urgen estas manos para hacer menos pesada la cruz y el calvario que sufren tantos hermanos que viven situaciones difíciles, tantas personas que viven en la calle, tantas familias emigradas, tantos niños desnutridos, maltratados o abusados. 

Con su ejemplo, Simón nos invita a tomar cruces que no son estrictamente nuestras y asumir el compromiso de acompañar tanto sufrimiento con responsabilidad, compromiso y acciones concretas que generen una vida más digna. El Cirineo simboliza a quienes han entendido el mensaje del Evangelio y se dan a los demás.

El gran pintor Tiziano nos muestra, en este cuadro, la ayuda que recibe Jesús caído y bajo el peso de la cruz. Fíjate en el espectacular diálogo de las miradas e intenta entrar tú también en diálogo con Jesús.

Señor, dame la capacidad de obedecer y realizar cosas buenas, aunque no entren en mis proyectos. Dame fuerzas y valor y vigor y generosidad para ayudar a los otros a llevar su cruz.

Amén.

4. Compromiso

Hoy voy a ayudar a llevar la cruz de alguien que me necesite.