9 abril, 2022

Tu mirada

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1. Contempla

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2. Escucha

Juan 19, 12-16

Desde este momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban: «Si sueltas a ese, no eres amigo del César. Todo el que se hace rey está contra el César». Entonces se lo entregó para que lo crucificaran.

3. Reza

El gobernador Poncio Pilatos seguramente fue una persona de una gran cultura, conocedor de la sabiduría romana, griega y del oriente. Él lanzó a Jesús su famosa frase: “¿Qué es la verdad?”. Tenía delante la respuesta y no la vio… Trató de soltar a Jesús pero no lo hizo… No quiso enfrentamientos con el pueblo y prevaricó contra su conciencia… No quiso la condena de la cruz para Jesús y terminó entregándolo para que lo crucificasen…

Todo un mundo de contradicciones que terminan con un acto teatral: “… y se lavó las manos”. Pero nunca, seguramente, se pudo quitar la suciedad de no haber hecho las cosas bien, de haber condenado al inocente.

¡Qué escena, Dios mío! Imaginamos el rostro de Jesús, sentimos su fuerza arrolladora, su autoridad humilde…, y la corona de la entrega y el cayado del pastor y caminante que nos acompaña.

Imaginamos el rostro de Pilatos. Intuimos autoridad, poder, lujo, prepotencia, y una mirada enigmática. Sabe que haga lo que haga es perdedor…

Señor, que busquemos siempre con nuestra mirada TU mirada. Que no juzguemos a nadie y que repartamos misericordia a raudales, como Tú. Que nos comprometamos a vivir en verdad y a buscar la Verdad.

Amén.

4. Compromiso

Hoy quiero asumir mi responsabilidad en las cosas que haga mal y, en vez de lavarme las manos, pedir perdón e intentar arreglarlas.