6 abril, 2022

¡Cerca!

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1. Contempla

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2. Escucha

Juan 13, 23

Uno de los discípulos, el que Jesús amaba, estaba reclinado a la mesa en el seno de Jesús.

3. Reza

Jesús, qué maravilla tener tanta cercanía contigo, como el discípulo Juan, que estaba reclinado sobre tu pecho en la última cena. Y lo cierto es que también yo estoy llamado a ser ese “discípulo amado”. Lo que pasa es que no me lo acabo de creer o no me atrevo a dar el paso de dejarme amar por ti. O no me siento digno, porque no soy perfecto… Juan tampoco lo fue: le costó entender muchas de tus palabras y gestos; se durmió en el huerto de Getsemaní mientras Tú orabas y sufrías por lo que te iba a ocurrir, buscando la compañía de tus amigos; huyó, como todos, aunque luego volvió y permaneció hasta el final al pie de la cruz…

Señor, no soy perfecto, ¡Tú lo sabes! Pero quiero ser tu discípulo amado, como Juan. Aprender cada día de ti. Dejar que seas Tú quien guíe mi vida, mis pasos y mis decisiones. Ayúdame a valorar, cada día más, tu amistad, tu presencia a mi lado y lo que Tú has hecho por mí. Que aunque me cueste entender muchas de tus cosas, me fíe de ti. Que aunque a veces me duerma, no reconociendo que quieres contar conmigo, siga escuchando tu llamada a seguirte. Que aunque incluso me aleje de ti, no tenga miedo de volver, como Juan. Mil veces si fuera necesario. Porque tu amor no se deja vencer por mi debilidad.  

Señor, no lo merezco, pero me atrevo a pedírtelo: ¡quiero ser tu discípulo amado!    

Amén.

4. Compromiso

Hoy quiero renovar mi compromiso de amistad con Jesús.