5 abril, 2022

Romper el corazón

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1. Contempla

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2. Escucha

Marcos 14, 45-46

Judas se acercó enseguida, le dijo: «¡Maestro!», y le dio un beso. Los otros le echaron mano y lo arrestaron.

3. Reza

Judas representa la cara opuesta de lo que veíamos ayer. Si Marta, María y Lázaro nos hablan de acogida, amistad fiel y cariño sincero, Judas nos recuerda esa parte más oscura de nosotros: la traición, la infidelidad y la dureza del corazón. 

Qué doloroso fue para ti, Jesús, que uno de tus amigos, de los que Tú habías elegido para ser de tu círculo más cercano, te traicionara. Es más: ¡te vendiera por un puñado de monedas! Y que, además, llevara a cabo esa traición con un beso. Qué duro fue para ti, Señor, ver cómo un gesto que habla de vida, de confianza y de proximidad se convertía en señal de distancia, de abandono y de oscura traición.

A veces, también nosotros podemos mentir con el cuerpo, abrazar negando, besar sin amor, poner buena cara y dar la puñalada por la espalda, inspirar confianza y luego traicionarla con un gesto, un comentario o un secreto revelado. Son cosas que, cuando se experimentan, te rompen el corazón. Y lo cierto es que, a veces, también nosotros las hacemos, siendo un poco como Judas. Se las hacemos a nuestros amigos, compañeros o a la gente cercana. Y también a ti, Señor, cuando te damos de lado, nos avergonzamos de ti o preferimos cualquier otra cosa antes que estar contigo.

Señor, somos muy débiles. Perdónanos y no permitas que nos dejemos arrastrar por el ejemplo de Judas.

Amén.

4. Compromiso

Hoy voy a renegar de cualquier tentación de mentir.