31 marzo, 2022

Pequeños dioses

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1. Contempla

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2. Escucha

Éxodo 32, 7-14

En aquellos días, el Señor dijo a Moisés: «Anda, baja del monte, que el pueblo que tú sacaste de Egipto se ha desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un becerro de oro, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: «Este es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto”».

Y el Señor añadió a Moisés: «Veo que este pueblo es un pueblo de duro corazón».

3. Reza

Señor, muchas veces me olvido de mi esencia, de mi identidad, de lo más hondo que cimienta mi ser. Parece que ya no es algo que esté de moda, pero tenemos que tener la certeza de que somos “criaturas” tuyas. Esta palabra ya no la usamos, pensamos que tenemos que ir por libre, que nos tenemos que autorrealizar… y ahí se nos escapa nuestra autenticidad. Somos hijos, y tenemos que reconocerte como Padre y tenerte como ideal y meta.

Pero muchas veces esto no es así, Señor. Elegimos ídolos, famosos, youtubers, futbolistas, cantantes…, personas que nos son más “cómodas” y de las que elegimos lo que queremos. Hacemos pequeños dioses a esas personas, dioses a nuestra medida. Confeccionamos esos ideales para nosotros y así podemos controlar, quitar y cambiar lo que nos apetezca. Estos “pequeños dioses” que nos hacemos ofrecen un itinerario que seguir que se desdibuja en ocasiones del camino que nos corresponde. Los tenemos en todas nuestras redes sociales, no dejamos de mirarlos,  pero al final son ídolos que definimos para nosotros y que tenemos en la mano. Y si no nos gustan, los dejamos o cambiamos por otros… 

Señor mío, te pido que nuestra condición de hijos por nuestro bautismo nos haga dejar a un lado todos esos “becerros de oro” que creamos en nuestra vida para ponerte a ti como único influencer y señor de nuestra vida. Igual que un árbol sin sus raíces acaba muriendo, te pedimos, Señor, que nos descubramos necesitados de amarte y conocerte como fuente de vida, que no hagamos dioses a nuestra medida sino que Tú, Dios, seas el Dios de nuestra vida. 

Amén.

4. Compromiso

Hoy no voy a dejar que ningún “becerro de oro” te sustituya ni a dejar que sean ellos los que marquen mi vida.