29 marzo, 2022

Agua viva

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1. Contempla

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2. Escucha

Ezequiel 47, 1-9. 12

Entonces vi cómo el agua salía del costado derecho del templo.  Estas aguas bajaban hasta la estepa, desembocaban en el Mar Muerto, y lo saneaban. A la vera del río, en sus dos riberas, crecían toda clase de frutales; no se marchitaban sus hojas ni sus frutos se acababan.

3. Reza

El agua es fuente de vida y abundancia. ¡Cómo lo saben las personas que viven del campo o en lugares donde escasea! El agua es un tesoro que porta en sí misma vida y bendición. Una vida que se manifiesta en multitud de formas de manera sobreabundante y generosa.

Pero Ezequiel nos habla de otra agua para llevarle al pueblo cautivo un mensaje de esperanza. El agua mana del templo y por donde pasa florece la vida y sana lo que está muerto.

Señor, qué imagen tan bella para hablar de que toda bendición procede de ti. Cuando derramas tu amor en nuestra vida todo lo renuevas, se recobra la salud y la fuerza y todo lo haces nuevo. Tu amor es como ese río ancho y profundo en el que podemos sumergirnos para vivir de manera plena. Y de hecho, un día lo hicimos, nos sumergimos en las aguas del bautismo. En ellas comenzamos a vivir la vida nueva en ti y renacimos como hijos de Dios.

Sin embargo, con qué facilidad olvido que soy cristiano y qué poco se nota, a veces, que soy de los tuyos en mi manera de pensar, de hablar y de actuar. ¡Qué poco agradezco haber recibido estas aguas que me hacen capaz de escucharte, de entender tu Palabra, de ser de tus íntimos!

Señor, hoy quiero pedirte que me ayudes a vivir conforme al regalo que he recibido y que mi vida manifieste, sin complejos, que soy cristiano, que soy tuyo.

Amén.

4. Compromiso

Los cristianos debemos llevar un mensaje de esperanza para todos. Hoy voy a intentar transmitir esperanza a quien no la tenga.