21 marzo, 2022

Camino fácil

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1. Contempla

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2. Escucha

2º Reyes 5, 1-15a

El profeta Eliseo mandó un emisario  para decir al general Naamán: «Ve a bañarte siete veces en el Jordán y tu carne quedará limpia de la lepra».

Naamán bajó y se bañó en el Jordán siete veces, conforme a la palabra de Eliseo. Y su carne volvió a ser como la de un niño pequeño: quedó limpio. Entonces Naamán exclamó: «Ahora conozco que no hay en toda la tierra otro Dios que el de Israel».

3. Reza

Naamán hizo un largo viaje para curarse de su lepra, pero el remedio le pareció tan simple, bañarse, que se marchó enfadado. ¡Como si no hubiera ríos en su tierra! El profeta no le había tratado como él se esperaba y merecía. Era una persona importante. No había hecho nada extraordinario para curarle. Ni siquiera le había recibido en persona. Pero sus criados le ayudaron a entender que, si hubiera hecho cualquier cosa difícil por curarse, cuánto más si lo que le pedían era fácil; ¿por qué no intentarlo?

Señor, Tú me hablas de muchas maneras. Unas a través de tu Palabra. Otras a través de las personas que me quieren y se preocupan por mí. Y yo, ¡tantas veces no hago caso!…

A veces mi orgullo me puede y me impide fiarme de ti y de aquello que quieres transmitirme por boca de otros. Mi propia percepción de las cosas me cierra en mí mismo y me cuesta escuchar lo que me dicen aquellos que quieren mi bien y mi felicidad.

Dame, Señor, la capacidad de escuchar sin prejuicios.  Aumenta mi confianza en ti y en los demás, para que, como Naamán, yo también pueda bajarme de mi orgullo y obstinación para andar por tus caminos y ser curado.

Amén.

4. Compromiso

Hoy voy a esforzarme en no ser desconfiado ni  tener prejuicios contra los demás.