19 marzo, 2022

¡Qué padrazo!

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1. Contempla

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2. Escucha

Samuel 7, 4-5a. 12-14a. 16

Esto dice el Señor: «Él construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo».

3. Reza

Querido san José, en el día de tu fiesta, quiero compartir este rato de oración contigo.

Y empiezo pidiéndote perdón porque sueles pasar desapercibido para mí. Quizá es porque siempre preferiste mantenerte en un segundo plano y actuar desde el silencio, sin buscar protagonismo.

¡Qué actitud tan contracultural la tuya! Ahora que parece que lo único que importa es ser un influencer, conseguir seguidores, acumular likes…, tú nos enseñas que ahí no se encuentra el sentido de la vida.

Pudiera parecer que no hiciste grandes cosas, ¡pero de eso nada! Tuviste la valentía de ser el «padre legal» de Jesús (¡nada más ni nada menos que Dios hecho hombre!) y ponerle el nombre que el ángel te reveló. Más tarde, para protegerlo de Herodes, le llevaste a Egipto. De vuelta, ya en Nazaret, cuidaste del pequeño Jesús, le diste un hogar junto a María y le enseñaste la profesión de carpintero.

Esto (y alguna cosa más) es lo que encuentro en los Evangelios, pero seguro que fueron muchas más las cosas que hiciste por Jesús, aunque no hayan quedado escritas. ¡Qué ejemplo de hacer la voluntad de Dios desde el servicio amoroso y silencioso! ¡Cuánto bien hiciste sin hacer ruido!

Por eso hoy te pido que me ayudes a no orientar mi vida hacia la fama o el éxito malentendido, sino a cumplir la voluntad de Dios. También te pido que si algún día, aunque no lo busque, llego a ser famoso o influyente, no me vanaglorie de ello, sino que, con tu misma humildad y como tú hiciste, lo ponga desinteresadamente al servicio de los demás.

Amén.

4. Compromiso

Hoy voy a tener un detalle con mi padre con el que le haga sentir mi amor y cariño hacia él.