17 marzo, 2022

Feliz quien es amigo de Dios

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1. Contempla

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2. Escucha

Jeremías 17, 5-10

Esto dice el Señor: «Bendito el hombre que confía en el Señor y en él tiene puesta su esperanza. Será como un árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces hasta la corriente; no teme la llegada del calor, su hojas siempre están verdes y nunca deja de dar fruto».

3. Reza

Ni somos islas ni podemos vivir solos. Por eso está bien confiar en uno mismo, en la familia y en los amigos. Genial. Pero ¿confío alguna vez en el Señor? Es más, ¿he confiado alguna vez en el Señor?

La imagen que nos ofrece hoy el profeta Jeremías es preciosa. El que confía en el Señor es como un árbol frondoso en tierra fértil, con abundante agua y que por eso siempre está verde y da mucho fruto… En estos tiempos de sequía, cuando vemos los pantanos casi vacíos, la imagen es todavía más potente.

Señor, el día de mi bautismo derramaste agua abundante sobre mi vida. Al igual que el árbol no puede crecer sin agua, así yo no puedo crecer sin el agua que Tú me das. El agua del bautismo es esa corriente de amor en la que Tú me plantas para siempre, me da vida abundante y me hace dar buen fruto. Encima, nunca temeré la llegada del calor porque nunca me faltará tu agua, siempre estará conmigo.

¿Alguna vez me he parado a pensar en el regalo tan grande que me hiciste el día de mi bautismo? Es más, ¿me acuerdo del día de mi bautismo y lo celebro cada año? ¿Me fío de ti y de tu Palabra que nunca falla?

Espíritu Santo, Tú que sanas los corazones enfermos concédeme los dones que vienen de ti para que pueda dar fruto. Espíritu Santo, Tú que eres agua viva, llena de vida los desiertos de mis emociones, mis acciones y conducta. Espíritu Santo, ayúdame a confiar en Dios como Él confía en mí.

Amén.

4. Compromiso

A lo largo del día, cada vez que me acuerde, repetiré : “Dios mío, en ti confío”.