14 marzo, 2022

Me equivoco

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1. Contempla

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2. Escucha

Daniel 9, 4b-10

Daniel oró así al Señor: «Señor, hemos pecado, nos hemos rebelado apartándonos de tus mandatos y preceptos. Tú, mi Señor, tienes razón y a nosotros nos abruma la vergüenza porque hemos pecado contra ti. Pero tú,  Señor, nuestro Dios, eres compasivo y perdonas, aunque nos hayamos rebelado contra ti».

3. Reza

“Yo es que soy así”.

Seguro que has dicho u oído esa frase más de una vez.

Es muy común querer echar balones fuera cuando alguien viene para hablar sobre nuestros defectos. Es fácil sentirse atacado, y el instinto te dice que te defiendas.

Pero Jesús te dice otra cosa: “Pon la otra mejilla”.

Abraza tu imperfección. Reconoce tus errores. Alumbra tus sombras.

El primer paso para liberarte de una falta es reconocer que la has cometido. Identifica lo que has hecho mal y reconócelo. ¡Prueba! Es liberador. Intenta coger eso que siempre te dicen que haces mal (cabezota, egoísta, borde…) y, en lugar de justificarlo, trata de pensar en qué ocasiones has podido proyectar esa imagen a los demás.

¿Has encontrado ya alguna situación así? Pues ese día lo hiciste mal. No pasa absolutamente nada. Ahora plantéate pedir perdón por esa vez o, si hace ya mucho, la próxima que ocurra.

Si es un perdón sincero, será arrepintiéndote. Si no, no tiene sentido.

Así, cada vez que reconozcas tu culpa y pidas perdón, serás mejor persona y mejor cristiano. Te habrás quitado una carga innecesaria de encima y habrás hecho sentir mejor a la otra persona, a ti mismo y a Dios.

Todos cometemos faltas. Pero solo los que reconocen su error se acercan de nuevo a Jesús. Como hizo Daniel en el texto que acabamos de escuchar, ¿te atreves a pedir perdón a Dios?

Señor, ayúdanos a liberarnos de nuestro orgullo y a reconocer cuándo nos equivocamos. Te damos las gracias por ofrecernos un abrazo de padre cuando reconocemos nuestras faltas, por perdonar hasta el último de nuestros defectos. Por amarnos tal y como somos.

Amén.

4. Compromiso

Hoy voy a ser humilde y reconocer mis errores. Y si tengo que pedir perdón, lo haré.