11 marzo, 2022

¡Nueva vida!

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1. Contempla

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2. Escucha

Ezequiel 18, 21-28

Así dice el Señor Dios: «Si el malvado se convierte de los pecados cometidos y guarda mis preceptos, practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá.

No se le tendrán en cuenta los delitos que cometió; por la justicia que hizo, vivirá».

3. Reza

Señor Jesús, Tú me has creado y me quieres libre. Libre para poder elegir.  Libre para decidir el camino que quiero recorrer en mi vida. Y me doy cuenta de que, precisamente porque soy libre, puedo elegir la vida, pero también puedo elegir la muerte.

Pensar esto me da vértigo: ¿cómo no me voy a equivocar? Es como si tuviera que caminar con los ojos cerrados. Es fácil que en alguno de los cruces de mi camino tome el que lleva al pecado, a la infelicidad, y ni siquiera me dé cuenta. O peor: que por estar enfadado, dolido o roto, elija aposta el camino fácil, aunque sepa que conduce a la muerte.

Sin embargo, ante este miedo, Tú me dices: «No temas», «Si te conviertes, no se tendrán en cuenta tus delitos».

Nuevamente, tu palabra me deja descolocado y no la acabo de entender: ¿cómo puede ser que baste con convertirme para que perdones mis pecados?, ¿cómo puede ser que no tengas en cuenta mis delitos y me regales una vida nueva? ¡Tu mensaje es tan contracultural! Frente al «quien la hace, la paga», Tú dejas claro que, por muy grande que sea mi pecado, tu misericordia y perdón todo lo pueden.

Puede parecer increíble pero así es, así lo dejaste escrito y así lo han experimentado muchos antes que yo. Por eso, hoy te pido que, en el camino de mi vida, cuando me equivoque, me desvíe o me caiga, salgas a mi encuentro, me des la mano, me levantes y me permitas empezar de nuevo.

Amén.

4. Compromiso

Hoy voy a hacer examen de conciencia y a pedir perdón a Dios por todo lo que le ofendo a Él y a mis hermanos.