10 marzo, 2022

Contigo

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1. Contempla

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2. Escucha

Ester 14, 1. 3-5. 12-14

En aquellos días, la reina Ester, temiendo el peligro inminente, acudió al Señor y rezó así: «Señor mío, único rey nuestro. Protégeme, que estoy sola y no tengo otro defensor fuera de ti. Desde mi infancia oí, en el seno de mi familia, cómo tú, Señor, cumples siempre lo que prometes. Escúchame, Señor, y dame valor, que no tengo otro auxilio fuera de ti. Protégeme tú, Señor, que lo sabes todo».

3. Reza

Señor Jesús, protégeme. 

De todos los que buscan mi mal,

de todos los que quieren derribarme, 

de todos aquellos que no quieren que te quiera, protégeme, Señor.

 

Señor Jesús, protégeme.

De toda tristeza, de toda autosuficiencia, 

de toda autocomplacencia, de todo pesimismo, de toda angustia, 

de las ganas de tirar la toalla, protégeme, Señor.

 

Señor Jesús, protégeme. 

De todo acomodo exclusivista y excluyente, 

de todo bienestar que empobrece a los otros, 

de toda pobreza que no sabe a desapropiación, 

de toda riqueza a costa de la vida de otros, 

de toda injusticia, de toda mala acción, protégeme, Señor. 

 

Señor Jesús, protégeme.

Cuando llegue la prueba, cuando me sienta perdido, 

cuando haya peligro inminente, cuando me falte el valor, 

cuando me crea autosuficiente, cuando te necesite, protégeme, Señor. 

Amén.

4. Compromiso

Sintiendo a Jesús que me protege y me da fuerza, voy a ser valiente para denunciar las cosas injustas que vea hoy a mi alrededor.