5 marzo, 2022

El buen camino

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1. Contempla

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2. Escucha

Isaías 58, 9-11

Cuando alejes de ti la opresión, cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo y te ocupes del que pasa necesidad, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad será como el mediodía. El Señor te guiará siempre, en el desierto saciará tu hambre, hará fuertes tus huesos, serás un huerto bien regado, un manantial cuyas aguas nunca se agotan.

3. Reza

Hacerse el despistado, mirar hacia otro lado, bajar la vista ante el pobre…

Ver sin estupor y hasta justificar las injusticias…

Acostumbrarse a la violencia, la palabra que hiere y lesiona la imagen y la dignidad de otros sin reaccionar en contra…

Todos hemos desarrollado estos tics ante el que pasa necesidad o es injustamente maltratado. Participamos de manera activa o pasiva en estas situaciones al hablar mal de otros o permitir que otros lo hagan mientras callamos; al permitir que otros carguen con la responsabilidad de nuestros actos; al ocultarnos detrás de las redes sociales para decir lo que no nos atreveríamos a manifestar cara a cara; al faltar al respeto con el lenguaje o con el gesto… ¡Ese no es el camino que Dios quiere! ¡Ese no es el camino que nos hace más humanos! ¡Ese camino rompe con el que nos enseñó Jesús! 

Señor, ¿qué puedo hacer? 

“Desanda el camino. Escoge siempre la amabilidad. Saluda sonriendo a todo aquel que te encuentres. Si hablas de alguien, que sea para elogiarle. Si escuchas que alguien habla mal de otro, disculpa siempre. Comparte con el que no tiene, tu corazón se hará más grande. Estate siempre dispuesto a prestar tu ayuda. Así tu comportamiento será luz para otros y brillará en las tinieblas de este mundo y, a pesar de la dificultad de ir a contracorriente, no dudes que siempre estaré contigo”.

Amén.

4. Compromiso

Hoy me voy a esforzar por sonreír a la gente y por ser amable con ellos.