22 diciembre, 2021

Sin condiciones

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1. Contempla

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2. Escucha

Samuel (cf. 1Sm 1, 24-28)

Ana subió con el pequeño Samuel al templo del Señor. Al llegar, presentó el niño al sacerdote, diciendo:

—«Señor, yo soy la mujer que estuvo aquí junto a ti, rezando al Señor. Este niño es lo que yo pedía; el Señor me ha concedido mi petición. Por eso se lo cedo al Señor de por vida, para que sea suyo».

3. Reza

Señor, me doy cuenta de que muchas veces, y en el mejor de los casos, te ofrezco sólo lo que me sobra. Primero va siempre lo mío, mis cosas, mis intereses y si sobra te entrego algo de mi tiempo, de mi dinero y de mis cosas. 

Señor Jesús, aprendiendo de Ana, que fue y te ofreció lo que más quería, hoy quiero ofrecerte, sin condiciones, lo que soy, lo que tengo, lo que sé y lo que hago. 

Haz que no olvide ningún día reservar un rato para estar contigo y dirigirte mi oración. Háblame, enséñame qué es lo que quieres que haga: quiero lo que Tú quieras. Amén.

4. Vive

Le digo a Dios que le quiero tener presente a lo largo del día y que de vez en cuando me acordaré de él y le daré las gracias por todo lo bueno que me da.