16 diciembre, 2021

Te quiero

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1. Contempla

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2. Escucha

Isaías (Is 54,1-10)

Así dice el Señor: «Por un instante te abandoné, pero con gran cariño te reuniré. Te escondí un instante mi rostro, pero con misericordia eterna te quiero —dice el Señor, tu redentor—. Como en tiempo de Noé: juré que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra; así juro no olvidarme nunca de ti. Aunque se retiren los montes y vacilen las colinas, no se retirará de ti mi misericordia, ni mi alianza de paz vacilará —dice el Señor que te quiere—.». 

3. Reza

Señor, a veces tengo momentos de soledad, confusión y tristeza. He visto como la enfermedad se convertía en sufrimiento en personas cercanas a mí. En la televisión y en los periódicos se pueden ver numerosas noticias de las dificultades que está pasando la gente. Hay una gran crisis de refugiados de diferentes países a los que nadie quiere acoger. Muchas de esas personas se han criado en una guerra constante en sus países de origen. También, debido al covid, muchas personas han estado largos periodos solos en hospitales o encerrados en residencias. Tremendo…

Hay momentos en los que estas y otras dificultades pueden llevarnos a pensar que nos has abandonado a nuestra suerte. Pero no es así. Con gran cariño sigues cuidando de cada uno de tus hijos, aunque también necesitas de nosotros para que tu amor alcance a más hijos tuyos y se haga visible a través de nuestra vida, nuestros gestos y nuestras opciones. Pero claro: es más fácil dejártelo todo a ti y echarte la culpa de los males de este mundo. Eso sí, desde nuestro sofá o desde la silla de nuestro cuarto mientras jugamos tranquilamente una partida al último videojuego de moda. 

Señor, tú me tienes un gran cariño: ayúdame a encontrarte en los momentos de debilidad, a poder comprender cómo entre tanta injusticia y pesares a los que me puedo enfrentar tú nos apoyas, nos sostienes y nos amas. Dame la fuerza de tantas personas sencillas que confían en tu amor. Y te pido también por todos los que viven en soledad o se sienten desamparados. Que puedan experimentar cómo te olvidas nunca de ninguno de tus hijos. Amén.

4. Vive

Si me encuentro mal, voy a dejarme ayudar. Y si puedo ayudar a alguien que lo esté pasando mal, lo haré.