11 diciembre, 2021

Un fuego encendido

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1. Contempla

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2. Escucha

Eclesiástico (cf. Ecl 48,1-4.9-11)

Surgió Elías, un profeta como un fuego, cuyas palabras eran horno encendido.

3. Reza

Al leer estas palabras, he recordado la isla de la Palma, el volcán Cumbre Vieja. Los ríos de lava arrasan todo lo que encuentran a su paso, me apena ver cómo las casas son sepultadas por toneladas de cenizas y cómo las familias son obligadas a entrar en sus viviendas y recoger lo poco que pueden llevarse. 

Señor, el texto nos enseña que tus palabras son enérgicas como las del profeta Elías, que eran fuego encendido. Tenían tanta fuerza que nadie quedaba indiferente ante tus palabras… Incluso movilizaron a Pedro, a Andrés, a Santiago y a Mateo a dejarlo todo por seguirte.

Señor, envía el fuego del Espíritu Santo. Reaviva el fuego del encuentro contigo. Sopla las cenizas de mi corazón y reanima el fuego de las grandes ilusiones y proyectos. 

Señor, dame la gracia para hablar de Ti, del Evangelio y de la Iglesia con corazón agradecido. Amén.

4. Vive

Voy a quitarme el miedo a mostrar mi fe ante los demás.