7 diciembre, 2021

Preparad el corazón

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1. Contempla

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2. Escucha

Isaías (Is 40,1-11)

Una voz grita: «En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa, una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale. Mirad, el Señor Dios llega con poder, y su brazo manda. Como un pastor que apacienta el rebaño, toma en brazos los corderos y hace recostar a las madres».

3. Reza

Señor Jesús, ¡cuántas veces habré oído este pasaje! Es, sin duda, uno de los más conocidos del Adviento. Lo escuchamos, lo cantamos, lo proclamamos los domingos en misa año tras año, pero… ¿no puede ser que de tanto oírlo haya dejado de prestarle atención?

Por eso, hoy quiero volver sobre este pasaje como si fuera la primera vez que me encontrara ante él. Es mucho lo que está en juego en la Navidad: te haces hombre para salvarme a mí y a cada uno de los hombres y mujeres de la historia. Ante algo tan sublime tengo que prepararme y, tras haber pasado más de una semana desde que comenzó el Adviento, me pregunto ¿realmente estoy preparando mi corazón para tu venida o los días pasan y todo sigue igual?

Señor Jesús, quiero tomarme este Adviento 2021 muy en serio. Aunque ya haya pasado más de una semana, todavía estoy a tiempo de que sea para mí un tiempo de gracia y de preparación para poder celebrar la Navidad como se merece. Por ello, con el propósito de que este Adviento 2021 no pase “sin más”, quiero rezarte con preguntas que resuenan en mi interior cuando leo el texto de hoy, para que Tú también me ayudes a responderlas:

…Que los valles se levanten

Señor Jesús, ¿a qué cosas de mi vida tengo que dar más importancia de la que ahora tienen?

que montes y colinas se abajen…

Señor Jesús, ¿a qué cosas de mi vida tengo que dar menos importancia de la que ahora tienen?

 …que lo torcido se enderece…

Señor Jesús, ¿hay algo en mi vida que debo enderezar?

Señor Jesús, ayúdame a responder a estas preguntas con sinceridad. Que aprenda a escuchar tu voz para poder discernir tu voluntad.

Amén

4. Vive

Piensa en algo que no estás haciendo y que sería bueno que hicieras y ponte manos a la obra.