6 diciembre, 2021

Sed fuertes, no temáis

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1. Contempla

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2. Escucha

Isaías (Is 35,1-10)

Fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, decid a los cobardes de corazón: «Sed fuertes, no temáis. Mirad a vuestro Dios, que trae la salvación; viene en persona y os salvará. Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará. Porque han brotado aguas en el desierto, torrentes en la estepa; el páramo será un estanque, lo reseco, un manantial. Vendrán a Sión con cánticos: con alegría perpetua, con gozo y alegría. Pena y aflicción se alejarán.

3. Reza

Señor, hoy me dices a través de tu profeta: “Sed fuertes, no temáis”. Y, la verdad, es que te lo agradezco mucho, porque hay días que me siento tan débil… Demasiadas veces siento que mi corazón se tambalea y duda de todo: de mí mismo, de ti, de los que me rodean, del sentido de la vida… Hay momentos en que la carga se hace pesada y es como si estuviera caminando cuesta arriba: ya sea a través de exámenes que salen fatal, de deseos que se ven frustrados, de dificultades en casa o en el trabajo, de relaciones que se complican, etc. Es el tiempo abonado para la tristeza o incluso para la rendición. “Ya no puedo más”, “esto es una porquería”, “qué forma de perder el tiempo”, “yo no valgo para esto” y cosas aún peores. En fin, un montón de autocríticas y lamentos que van de la cabeza al corazón. 

Señor, ayúdame a no instalarme en la queja o el lamento, porque tú nos has prometido -y siempre cumples lo que prometes- que vendrás y nos salvarás. Que si confío en Ti pueden ocurrir cosas inesperadas, encontrarme con personas que me ofrezcan su apoyo y fortaleza o descubrir cómo de todo tú puedes sacar algo bueno o enseñarme algo valioso. Así entiendo tus palabras: “Brotarán aguas en el desierto, torrentes en la estepa; el páramo será un estanque, lo reseco, un manantial”. 

Se hace difícil de creer, Señor, pero me fío de ti. Por eso te pido que en las horas de duda me des luz; en las horas de cansancio me des fuerza; en las horas de miedo me des valor; en las horas de dolor me des tu paz; en las horas de derrota tu Espíritu Santo para seguir caminando. Amén.

4. Vive

Voy a intentar quejarme lo menos posible y ser más positivo.