1 diciembre, 2021

Aquí está nuestro Dios

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1. Contempla

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2. Escucha

Isaías (Is 25,6-10a)

Aquel día, el Señor preparará para todos los pueblos un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos. Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros. Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación».

3. Reza

Señor, la pandemia del coronavirus ha hecho tambalear la salud de nuestro planeta. Me estremezco al conocer que la pandemia ha dejado 240 millones de infectados y cinco millones de muertos. No son frías cifras sino personas concretas con su historia y su familia…  ¡Señor, cuánto dolor y sufrimiento! 

Pero no todo queda ahí. Son muchas las consecuencias de la pandemia que no se ven a primera vista. Por ejemplo, se habla poco del retraso de tantas intervenciones, consultas y diagnósticos que la crisis sanitaria obligó a aplazar. Sólo el que está en una lista esperando su diagnóstico o su tratamiento experimenta lo largo que se le hacen los días mientras espera que llegue su cita. Da angustia solo de pensarlo, Señor. 

Por si fuera poco, la pandemia ha provocado problemas de salud mental en muchísimas personas. Dicen los expertos que los casos de depresión y trastorno de ansiedad han aumentado un 30% durante la pandemia. Es curioso porque aunque se nos ve siempre tan contentos en las redes sociales, sólo el año pasado se diagnosticaron 5o millones de personas con depresión y 80 millones de personas con ansiedad, la mayor parte de ellos mujeres y jóvenes.

Señor, los datos hablan por sí solos. Hay mucha muerte y desesperanza a nuestro alrededor y sabemos que nosotros solos, por muy buenas intenciones que tengamos, no podemos cargar con tanto dolor. Por eso Señor, hoy queremos que nuestra oración sea una petición: te pedimos que seas Tú quien aniquile a la muerte, que enjugues nuestras lágrimas, que cures las heridas de nuestro corazón y que nos invites a tu festín de manjares suculentos donde podamos gozar y celebrar que nos has salvado.

Señor, necesitamos que vengas a estar con nosotros, Señor, ven a consolarnos porque solo en ti encontramos la verdadera Alegría y la verdadera Esperanza. Ven Señor a nuestro encuentro y sálvanos.

Amén.

4. Vive

Voy a rezar por las personas que sufren alguna enfermedad mental. Por ellos y por sus familias.