29 noviembre, 2021

A la luz del Señor

Share on print

1. Contempla

click en la imagen

2. Escucha

Isaías (Is 2, 1-5)

En aquel día de las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas.

No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra. Casa de Jacob, ven, caminemos a la luz del Señor.

3. Reza

Señor, llevamos dos años hablando de la pandemia del COVID. Ha sido un tiempo largo de sufrimiento que ha cambiado radicalmente nuestra forma de vivir y en el que hemos sentido el desgarro que supone perder a tantas personas que queríamos de corazón. 

Ahora que las cosas están mejor, me gustaría abrir los ojos a otra gran pandemia que sigue afectando a la humanidad: las guerras. Sí, una pandemia mundial porque en la actualidad son 63 las guerras declaradas oficialmente en nuestro planeta. Quizás no lo sabías porque no sale en los medios de comunicación pero es así. De hecho, algunos afirman que nos encontramos ante una tercera guerra mundial en etapas

Señor, ¿cómo no estremecerme si sólo la guerra en Siria ha dejado más de 500.000 muertos? 

Señor, ¿cómo seguir tranquilo cuando más de 70 millones de personas han tenido que abandonar su país huyendo de las guerras y las persecuciones?

Señor, ¿por qué nadie habla de lo que está pasando en Yemen si la misma ONU dice que allí se está produciendo el peor desastre humanitario del mundo?

Señor, ¿no será que sólo me duele lo que me afecta a mí o a los míos?

Señor, ¿cómo verás tú todo esto desde el cielo? Algunos dicen que eres un dios ausente y que no te importa nada de lo que nos pasa en la tierra. Pero no es verdad. Nosotros creemos en ti, Señor de la vida. Y porque eres nuestro Padre, nada de lo que nos sucede te resulta indiferente. Por eso, puedo imaginar tu dolor y tu rabia al comprobar en qué hemos convertido el paraíso que creaste para nuestra felicidad.

Sin embargo, Señor, no te cansas de nosotros y sigues soñando para nosotros un mundo en paz: en aquel día, de las espadas forjarán arados, no se adiestrarán para la guerra. 

Señor, necesitamos que vengas a nuestro mundo roto y herido. Enséñanos a ser artesanos de paz, a descubrir que los conflictos no se resuelven a través de la guerra o la violencia. Señor, enséñanos a asumir la cultura del diálogo como camino, la colaboración como conducta y el conocimiento recíproco como método. Que san Francisco, modelo de paz, interceda por nosotros. Amén.

4. Vive

Voy a estar en paz con mi familia, mis amigos, mis compañeros. Si me he disgustado o peleado con alguien, lo tengo que arreglar. Y voy a rezar por la paz en el mundo.