Hoy me comprometo a vestirme elegante. A ponerme algo alegre. Si puedo, compraré unas flores para regalar a alguien a quien quiero mucho o para adornar nuestra casa.

Hoy felicitaré a todo el mundo y, junto con los «buenos días» o las «buenas tardes», diré «Feliz Pascua».

Hoy cuidaré especialmente mi oración de agradecimiento por estos días del triduo pascual, cantaré a la vida y le diré al Señor: «Verdaderamente, Tú eres nuestra esperanza».

Hoy me comprometo a que en esta Pascua mi mirada, mis gestos y mis manos cuiden como cuidaba Jesús. Me comprometo a ser cercano, a estar atento, a escuchar más, a amar más y mejor.