Ven a mí - Andrea Bocelli

Yo pensaba que algo podría pasar
Las luces del cielo me hicieron soñar
Me siento perdido, no sé qué hacer
Te espero y se pasa mi tiempo
Y no me hace bien

Ven sin permiso a mi corazón
Rómpeme entero, hazme mejor
Que sigo dispuesto a amarte sin fin
Pero a cada paso que doy
Más te alejas tú

Ven a mí, escúchame
Ven a mí, abrázame
Ven a mí, si quieres tú
Si quieres tú
Si quieres tú

Una luz bella te iluminará
Síguela siempre y te guiará
Nunca te rindas, no
Nunca te pierdas, no
Todo tendrá su sentido después

Quiero que solo tú creas en ti
En cada paso que des, cree en ti
Es un viaje eterno, yo sonreiré
Si me llevas contigo a volar otra vez

Ven a mí, escúchame
Ven a mí, abrázame
Ven a mí, si quieres tú
Si quieres tú, si quieres tú
Si quieres tú

Te puedo ver
Aunque cierre mis ojos, te ven
Estás aquí
Te respiro una y otra vez
Desde allí donde estés

Ven a mí, escúchame
Ven a mí, abrázame
Ven a mí, ven con tu luz
Ven con tu luz
Ven con tu luz

Reflexión

¡Cuántas veces hemos dicho eso de que «nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes»! La historia de Dios es una promesa. La promesa de que vendrá, de que está incluso en los momentos en los que parece escondido, de que está junto a nosotros en los momentos más difíciles de nuestra vida, esos en los que nos cuesta ver un sentido. Momentos como hoy.

Parecemos estar como en una nube, como cuando vivimos en esos días grises en los que la apatía y la desesperanza nos pueden. Pero es un día de espera confiada en la promesa de que Dios nos hizo en el principio de los tiempos y que cerró definitivamente con Jesucristo. Es un día para recordar todo lo aprendido de Jesús, y de encontrar sentido a todo lo que nos dijo y enseñó. En este momento triste, pero de confianza plena, pidamos a Dios con esperanza que venga a nosotros, que nos deje verle de nuevo. Lo necesitamos de nuevo en nuestra vida. Ven a mí, Jesús.