Hoy amanece en silencio. No vamos a poner música, ni televisión, ni dispositivos. No vamos ni a encender el móvil (al menos por un tiempo). Hoy la noticia es que Jesús ha muerto. Es el día en que nos reconocemos contrariados como aquellos discípulos, pero hoy. Tenemos tantas preguntas. Nos asusta tanto el silencio de Dios.

Hoy parece que lo que se nos había prometido no se cumple. Vamos a comprar unas semillas y las vamos a plantar, o vamos a trasplantar una planta a un tiesto con tierra nueva. Hoy vamos a confiar en que el Señor cumple lo que promete, aunque todo parezca decir lo contrario.

Podemos escribir nuestra oración en este día de silencio y expectación y compartirla con el resto de la familia. Podemos colocarlas junto a nuestra cruz y el evangelio abierto con una lámpara encendida, porque la última palabra la tiene la Palabra.