De los días del triduo pascual, el Sábado Santo es aparentemente el menos significativo. Sin embargo, este intervalo es el más cercano a nosotros y podemos afirmar que lo vivimos todos los días del año, pues llevamos en el corazón la pena de la muerte de las personas que amamos. Después, siempre nos queda un tiempo de pena, lágrimas y recuerdos por la ausencia de nuestros seres queridos.

Nos comprometemos a cuidar de nuestra familia, de nuestros amigos, de la gente cercana. Y cuidar también de aquellos que más sufren, para hacer que su paso por esta vida sea más llevadero.

Hoy me comprometo a hacer un dibujo o a escribir una carta a alguien,  diciéndole lo mucho que le quiero y lo importante que es para mí.