Lava mis pies - Marcelo Cid

Lava mis pies, Señor, lava mi alma,
lava mis pies, Señor, para ser digno de Ti.
Quiero lavar tus pies en mis hermanos,
quiero imitar tu amor viviendo para servir.

Hoy te levantas de la Cena,
te quitas el manto, preparas el agua
y te arrodillas frente a mí,
me miras tan dulce y lleno de amor,
tomas mis pies y lavas mis pecados.

Yo te pregunto: Señor,
¿me vas a lavar los pies a mí?
y me contestas tiernamente: Tú ahora no puedes comprender
lo que Yo estoy haciendo, lo comprenderás después.

Me descoloca verte así,
ver que el Maestro sirve al discípulo
y me niego a aceptar
que seas Tú quien me lave los pies a mí,
pero sé que si no lo haces no podré compartir contigo.

Entiendan lo que he hecho,
ustedes me llaman Maestro y Señor
y dicen la verdad.
Si Yo, siendo Señor y siendo Maestro
les he lavado los pies, háganlo también ustedes”.

Reflexión

Busca un lugar en tu corazón donde sentarte a lavar los pies de la gente que te rodea. Empieza por los seres queridos que no puedas tener cerca. Ellos son los que más necesitan saber que estás ahí y que estás a su servicio.