Danos, Jesús, valentía para estar cerca de las cruces de nuestro mundo, de todos aquellos que están pasando momentos difíciles. Danos tu fuerza para ayudar al que está perdido y solo. Que sepamos ofrecer esperanza a los demás.

Señor Jesús, Tú me conoces y me quieres, y por eso te pido perdón por las muchas veces que no hago lo que tú me pides. 

San Francisco dice que Tú eres «el sumo bien, el bien total». Yo también quiero que Tú seas mi bien. Te pido que me enseñes a elegir ese camino y me acompañes cada día.