El Jueves Santo nos recuerda que tenemos que crecer en fraternidad, en amor hacia los más pobres y en el deseo de trabajar por un mundo más justo. Es el día del amor fraterno, y no podemos quedar indiferentes a lo que pasa a nuestro alrededor. Por ello, nos comprometemos a trabajar como hermanos, a vivir entre nosotros el perdón, la generosidad y la entrega de unos por otros. 

Hoy me comprometo a ayudar en las tareas de casa (hacer la cama, poner la mesa, fregar los platos…).