Jesús, cuántas veces repetiste a tus amigos: «Amaos los unos a los otros». Hoy nos lo dices a nosotros. Quieres que formemos una familia en casa, en el colegio… ¡Qué bonito! ¡Pero es tan difícil! A veces, en vez de amarnos, nos peleamos o nos insultamos. 

Tú, Jesús, quieres a todos de verdad, y nos lo demuestras en la entrega, sirviendo y ayudando a los demás. No quieres ser el más importante, ni el más popular, ni el mejor, sino el que sirve y ayuda a quien lo necesita.

 Ayúdanos, Señor, a amarnos como Tú nos amas. Gracias, Jesús, por tu amistad.